Las autoridades del sector energético y el presidente Luis Abinader deben actuar con urgencia para abordar el descontento social generado por las altas facturaciones energéticas. Este problema ha afectado a un gran número de familias, que enfrentan dificultades para planificar sus economías debido a la incertidumbre de los recibos de electricidad.
Los últimos días de cada mes se han convertido en un momento crítico para muchos hogares, que temen la llegada de los recibos. La preocupación por el costo del servicio eléctrico, que además es considerado deficiente, ha llevado a los jefes de familia a evitar hacer compras y programaciones financieras.
El gobierno debe reconocer que uno de los logros más destacados de la administración del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) fue la estabilidad del sistema energético, un aspecto que podría ser utilizado en su contra durante el próximo proceso electoral.
A pesar de las afirmaciones oficiales de que no ha habido un aumento en las tarifas, la población no parece estar convencida. Comparar los recibos actuales con los de meses anteriores revela un aumento que contradice las declaraciones de las autoridades.
Si bien se comprenden los subsidios y los altos precios del petróleo que afectan el sector, es crucial que las autoridades también escuchen a la población y busquen soluciones inmediatas a esta problemática.
Recientemente, se han registrado protestas en varias localidades del Cibao, donde las quejas sobre las altas facturaciones han sido una constante. Esto ha generado preocupación sobre la posibilidad de que se repitan situaciones de descontento a nivel nacional, similar a los eventos de abril de 1984.
Es imperativo que el gobierno actúe para evitar que el descontento social continúe creciendo. De no hacerlo, una protesta significativa podría tener repercusiones negativas para el Partido Revolucionario Moderno (PRM) en el contexto político-electoral de cara a las elecciones de 2028.

