La Dirección de Impuestos Internos (DGII) ha incrementado los marbetes entre mil y quinientos pesos, lo que agrava la crisis económica en la República Dominicana. Todos los vehículos de circulación nacional hasta el año 2021 deberán pagar dos mil pesos, un aumento respecto a los mil quinientos pesos anteriores. Los vehículos del año 2022 en adelante tendrán un costo de cuatro mil pesos, lo que ha sido calificado como un «palo asechao.»
De acuerdo con datos del Banco Central de la República Dominicana, la canasta básica se sitúa en cincuenta mil pesos en promedio nacional. El primer quintil, que representa al 20% más pobre, tiene un salario mensual de 29,843 pesos, mientras que el salario mínimo en empresas privadas con hasta 10 empleados es de 16,993.00 pesos, y en pequeñas empresas es de 18,421.00 pesos.
La canasta familiar se ha convertido en una pesadilla para muchos dominicanos, con un déficit aproximado de veinticinco mil pesos en comparación con sus ingresos. A esto se suman los servicios básicos como agua, luz, teléfono, cable e Internet, lo que ha llevado a un aumento considerable de la inflación en el país, que alcanzó 5.12% hasta septiembre de 2026.
Estos incrementos se reflejan en los costos de alquiler, transporte, salud y educación, lo que plantea serias dudas sobre la capacidad de los dominicanos para sobrevivir día a día. A pesar de que el gobierno afirma que la República Dominicana está libre de hambre, la realidad es muy diferente para muchos ciudadanos.
Hablar de hambre cero se convierte en una utopía cuando el gobierno del presidente Luis Abinader continúa aplicando aumentos de impuestos sin haber presentado una reforma fiscal ante el Congreso. Esta situación representa la voz de aquellos que no tienen voz y refleja los intereses de quienes trabajan arduamente por el desarrollo del país.

