La tarea de gobernar se ha vuelto más compleja en la búsqueda de satisfacer a la población. Las razones son diversas y van más allá de lo material, incluyendo factores subjetivos.
Una de las principales dificultades radica en la comunicación entre los gobernantes y los ciudadanos, así como en la forma de empoderar a la población para que se convierta en parte activa de las acciones gubernamentales.
La participación ciudadana permite una mejor comprensión de los límites materiales que enfrentan los gobiernos al intentar alcanzar sus objetivos. Esto es aplicable no solo a nivel nacional, sino también en las administraciones locales.

