Más de un millar de personas se concentraron este miércoles frente a la sede del Ministerio de Transportes en Madrid para exigir responsabilidades por el accidente ferroviario en Urda (Toledo), que ha dejado al menos 68 fallecidos. La manifestación, convocada por formaciones de ultraderecha, terminó en enfrentamientos entre la Policía y los asistentes.
El momento más tenso ocurrió cuando algunos manifestantes se agolparon contra el cordón policial, lo que llevó a los antidisturbios a cargar contra ellos y a utilizar gas lacrimógeno. La Policía Nacional disolvió la manifestación tras varios episodios de violencia, donde se lanzaron bengalas y otros objetos.
Demandas y consignas
Los participantes, convocados por el partido ultraderechista Falange y otros grupos como Revuelta, lanzaron consignas de carácter fascista y críticas al Gobierno, especialmente al presidente Pedro Sánchez y al ministro de Transportes, Óscar Puente. Las protestas se centraron en la gestión de Puente, quien ha estado al frente del departamento responsable de las infraestructuras ferroviarias y del transporte público.
En menos de un año, bajo su gestión, se han registrado dos accidentes mortales en el mismo tramo ferroviario: el de Adamuz (Córdoba), que dejó 46 fallecidos y 152 heridos, y el reciente de Urda. Una asistente a la manifestación expresó su descontento, afirmando que «esto no es un Gobierno, es un desgobierno».
Un portavoz de Falange, Federico Campanero, cuestionó cuánto más deben tolerar los españoles el gobierno actual, instando a la acción contra lo que calificó de «corruptos y miserables».
En la misma zona, también se unieron personas de una manifestación convocada por el sindicato Solidaridad, afín a Vox, que comenzó en la plaza de Cibeles. Durante las casi dos horas de movilización, los asistentes proferían cánticos contra diversos grupos, incluyendo a migrantes y periodistas.
La convocatoria se difundió en redes sociales bajo lemas como “Todos a la calle” y “Criminales”, instando a la gente a presentarse a las 20:00 horas en la Plaza San Juan de la Cruz. La mayoría de los presentes portaban banderas de España y de las Juventudes de Falange, y muchos llevaban el rostro cubierto y ropa oscura con mensajes de carácter fascista.

