La Unión Africana (UA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) hicieron un llamado urgente a la acción coordinada ante el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), que ya supera los 10,000 casos confirmados. La advertencia se realizó durante una reunión ministerial virtual con autoridades de salud de África, donde se destacó que la epidemia no está bajo control.
Jean Kaseya, director general de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), instó a erradicar la falta de transparencia en la ayuda internacional. Kaseya enfatizó que los ministros deben tener el control sobre las contribuciones y exigir rendición de cuentas a los socios internacionales, asegurando que la entidad ha asegurado 820 millones de dólares para la respuesta continental.
El subdirector general de la OMS, Chikwe Ihekweazu, subrayó las difíciles condiciones en el este de la RDC, donde la inseguridad y los ataques al personal médico complican la situación. Ihekweazu llamó a evitar la culpa y a centrarse en encontrar soluciones efectivas para el problema.
Jean-Jacques Muyembe, codescubridor del virus en 1976, presentó un análisis genómico que revela que los casos en Kenia, Nigeria y Beni (RDC) provienen de una única introducción zoonótica. Muyembe destacó la necesidad de combinar la vigilancia molecular con el rastreo de contactos en las fronteras para contener el brote.
Los datos más recientes indican que la RDC acumula 10,141 casos confirmados y 4,928 muertos. Durante la reunión, los ministros de salud de los países en la primera línea del brote discutieron estrategias de contención y los desafíos en las zonas fronterizas.
El ministro de Salud de Kenia, Aden Duale, informó que su país logró frenar la transmisión comunitaria tras la detección de un caso importado desde la RDC. Duale aseguró que no se han encontrado cadenas de transmisión fuera de los contactos monitoreados y que Kenia mantendrá abiertos los viajes y el comercio.
Desde Uganda, que finalizó su brote interno el 26 de agosto, el ministro de Salud, Chris Baryomunsi, abogó por una respuesta regional ante emergencias sanitarias. Baryomunsi propuso realizar una Cumbre Especial Extraordinaria de la Unión Africana sobre el Ébola, basándose en la experiencia de su país.
La reunión también contó con la participación de ministros de salud de varios países africanos, quienes coincidieron en la urgencia de fortalecer la vigilancia en los puntos de entrada y proteger al personal de salud. Las agencias internacionales reafirmaron su compromiso de desplegar recursos para respaldar el plan continental de los CDC de África.
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció que destina más de 1,200 millones de dólares para combatir la epidemia, mientras que la Unión Europea movilizó 210 millones de euros en ayuda humanitaria y seguridad sanitaria. Otros países y organizaciones también han contribuido con fondos significativos para enfrentar la crisis del ébola en la región.

