Estados Unidos e Israel están planeando una nueva ofensiva militar contra Irán para después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, tras el aplazamiento de un ataque por parte del presidente Donald Trump cuando ambos ejércitos estaban en máxima alerta, según informó el New York Times (NYT).
El diario detalla que la operación, que se espera sea breve e intensa, podría incluir ataques a instalaciones nucleares, arsenales de misiles, drones e infraestructura energética iraní. Además, los ejércitos han intensificado sus ejercicios y practicado maniobras ofensivas con aviones sobre Irak.
Esta semana, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, se reunió en Israel con el primer ministro Benjamin Netanyahu para discutir los posibles nuevos ataques, según funcionarios de EE.UU. citados por el periódico.
Algunos estrategas militares creen que una campaña de tres días podría causar daños económicos suficientes para forzar a Teherán a hacer concesiones diplomáticas. Sin embargo, una ofensiva anterior, que tuvo lugar entre febrero y abril, no logró avances significativos en las negociaciones y contribuyó al aumento de los precios de la energía y la inflación mundial.
Trump ha detenido en varias ocasiones propuestas para reanudar combates a gran escala, incluyendo una operación que estaba prevista para principios de octubre. Aunque existe la posibilidad de que autorice nuevos ataques antes de noviembre, el calendario electoral y su promesa de no actuar antes de las elecciones de medio mandato sugieren que es más probable que se espere hasta después de las votaciones.
Por su parte, Irán ha advertido que responderá con ataques más amplios, que podrían afectar centros de datos, cables submarinos de internet e instalaciones petroleras de Arabia Saudí.

