En Santiago de Chile, miles de personas se reunieron este domingo en la Plaza Italia para conmemorar el séptimo aniversario del estallido social de 2019 y protestar por la crisis económica y los recortes del Gobierno de José Antonio Kast. Los manifestantes expresaron su descontento con la situación actual, afirmando que no ha habido avances significativos en estos años.
Entre los asistentes, Pamela Cheuquén, una camarera de origen mapuche, destacó que «no ha cambiado nada» y criticó los recortes realizados por el gobierno. Por su parte, Loreto Vargas, estudiante de Psicología, instó a los jóvenes a salir a protestar contra el auge de la ultraderecha y a recordar las demandas sociales que surgieron hace siete años.
Contexto del estallido social
Este año marca el primer aniversario del estallido social bajo el mandato de Kast, quien ha calificado las protestas como «estallido delictual». Una manifestante expresó que se intenta silenciar a quienes protestan, afirmando que «nos quieren callados».
El estallido social resultó en dos procesos constituyentes fallidos y estuvo marcado por marchas masivas y episodios de violencia, que dejaron más de una treintena de muertos y miles de heridos debido a la represión.
A pesar de que muchas demandas siguen vigentes, la percepción sobre el estallido ha cambiado. Según una encuesta de la Universidad del Desarrollo (UDD), el 64% de los encuestados considera que fue un hecho negativo para el país, un aumento de siete puntos en comparación con 2024.
Asimismo, la encuesta Criteria reveló que el 68% de los chilenos cree que las demandas que originaron el estallido social aún no se han resuelto. En solo siete meses, Kast ha enfrentado una desaprobación histórica debido a promesas incumplidas y recortes en programas sociales.
El gobierno ha implementado recortes en áreas críticas como salud, educación y cultura, incluyendo el cierre de un programa que durante 17 años proporcionó computadoras a estudiantes de bajos recursos. Florencia, una estudiante de 14 años, enfatizó la importancia de la educación y la necesidad de protestar por cambios en el sistema.
La joven concluyó que lo que ocurre en otros países, como Francia o India, es un ejemplo de cómo los adolescentes deben levantarse y exigir cambios significativos en la sociedad.

