Aneury Santiago Cabrera Estévez, conocido como «la Araña», fue asesinado a tiros el 13 de octubre por agentes de la Dirección Central de Investigación (Dicrim) en el Distrito Nacional. Su familia decidió no realizar velatorio y lo sepultó dos días después, en el cementerio Cristo Redentor.
El cadáver fue entregado a su hermana, Judith Estévez, la mañana del jueves, y antes del mediodía ya había sido enterrado. Judith comentó que lo sepultaron inmediatamente y no lo velaron, a pesar de que la noche anterior a su muerte le había aconsejado que se entregara a las autoridades.
Aneury tenía varias órdenes de arresto por su presunta vinculación con asaltos a mano armada y robos con violencia, según informó la Policía Nacional. Su hermana recordó que la última vez que lo vio, él se sentó en una escalera de su casa y le pidió un cigarrillo, momento en el que ella insistió en que se entregara.
La conversación terminó en una discusión, ya que Aneury se negó a regresar a prisión y le pidió que lo dejara tranquilo. Al día siguiente, fue baleado por los agentes en el ensanche La Paz, donde supuestamente enfrentó a la patrulla.
Judith no oculta el historial delictivo de su hermano, pero cuestiona la actuación de los policías, quienes dispararon sin mediar palabras, según lo que captaron las cámaras de seguridad. «No defiendo lo mal hecho, pero no tenían que matarlo así», expresó.
La Policía Nacional informó que Aneury falleció mientras recibía atención médica y que en la escena del crimen se ocupó una pistola marca RETAY XR, calibre .380, que supuestamente portaba de manera ilegal. Judith enfatizó que su hermano tenía una hija que estudia medicina y que su muerte dejó un vacío en la familia.
La situación ha generado reacciones en la comunidad, donde se cuestiona el uso de la fuerza por parte de las autoridades. La historia de Aneury Santiago Cabrera Estévez es un recordatorio de las complejidades que rodean la delincuencia y la respuesta policial en el país.

