La economía mundial pierde aproximadamente 25.4 billones de euros cada año debido a un modelo de producción lineal, según la embajadora de Finlandia en la República Dominicana, Eija Rotinen. Este modelo se basa en extraer recursos, fabricar productos y desecharlos, en lugar de aprovecharlos mediante su reparación, reutilización o reciclaje.
Esta pérdida representa el 30 % del producto interno bruto (PIB) global, lo que equivale a casi un tercio de las riquezas producidas. Rotinen explicó que el desaprovechamiento del valor económico acumulado en productos y materiales descartados es una de las principales causas de esta situación.
La embajadora destacó que al desechar artículos como computadoras o baterías, no solo se pierden materiales, sino también energía, trabajo, conocimiento y tecnología. Durante su intervención en el IV Foro Internacional de Economía Circular de la República Dominicana, que se celebra el 14 y 15 de octubre en el Hotel Catalonia, enfatizó que la economía circular es una estrategia clave para conservar ese valor.
A pesar de los avances tecnológicos y regulatorios, Rotinen señaló que la economía mundial está retrocediendo en materia de circularidad. En 2018, el 9.1 % de los materiales utilizados provenía de fuentes secundarias, mientras que actualmente esa cifra ha disminuido al 6.9 %, lo que indica una dependencia del 93.1 % de materias primas vírgenes.
Rotinen compartió la experiencia de Finlandia, que en 2016 se convirtió en el primer país en elaborar una hoja de ruta hacia la economía circular. Resaltó que América Latina y el Caribe representan el 8.3 % de la población mundial, pero contribuyen con más del 11 % de las materias primas globales y exportan cerca del 40 % de los recursos que extraen.
La embajadora consideró que estos indicadores ofrecen oportunidades para desarrollar industrias que transformen localmente las materias primas y generen mayor valor agregado. «La oportunidad no consiste únicamente en producir más, consiste en capturar más valor», afirmó.
En el contexto dominicano, mencionó empresas como KONE, que busca revalorizar sus productos al permitir la reutilización de alrededor del 90 % de los metales de sus elevadores, que pueden tener una vida útil superior a 25 años.
Rotinen también habló sobre los aportes de Finlandia a través de la plataforma Finlandia Circular, que busca compartir experiencias y conectar actores para desarrollar soluciones adaptadas a los mercados latinoamericanos. Aunque Finlandia aún no ha alcanzado una economía completamente circular, ha identificado cinco aprendizajes clave en los últimos diez años.
Estos aprendizajes incluyen diseñar productos para conservar valor, garantizar la rentabilidad de modelos de negocio, aprovechar datos digitales, incorporar nuevas industrias y fortalecer alianzas entre diferentes actores. La embajadora concluyó que la circularidad global ha caído y que no es una meta alcanzable, sino una transición que se gestiona constantemente.

