Decenas de miles de trabajadores y estudiantes se manifestaron este viernes en Bruselas contra la política de ajuste del Gobierno federal belga, con la advertencia de una posible huelga general a finales de noviembre si no hay avances en las negociaciones presupuestarias. Según la policía, 30,000 personas participaron en la marcha, aunque el sindicato socialista FGTB cifra la asistencia en 50,000.
El sindicato cristiano CSC se unió a la protesta tras negociar con los cinco partidos de la coalición «Arizona», que incluye a la Nueva Alianza Flamenca (N-VA), el Movimiento Reformador (MR), Los Comprometidos, Vooruit y los Demócratas Cristianos y Flamencos (CD&V). La manifestación se produce en un contexto de negociación presupuestaria, donde el Gobierno del primer ministro Bart De Wever busca recaudar 10,000 millones de euros adicionales.
Demandas de los sindicatos
La FGTB exige que no se altere la indexación automática de salarios, que no se aumente el IVA y que no se implemente el cómputo anual de la jornada laboral. Ambos sindicatos proponen una alternativa de 21,000 millones de euros, sugiriendo que las rentas del capital y las grandes fortunas contribuyan más y que se recorten gastos ineficaces.
Myriam Delmée, presidenta del Setca, un sindicato de empleados de la FGTB, afirmó que los ajustes son un «dictado europeo» y advirtió que si el Gobierno no cede, se endurecerán las acciones. Esta es la cuarta manifestación nacional del año y se suma a una serie de protestas contra la política gubernamental, que incluyó una huelga de tres días el año pasado.
La protesta también contó con la participación de docentes y alumnos que se oponen a los recortes educativos en la Federación Valonia-Bruselas. Sylvia Zangeta, una profesora, mencionó que el Gobierno ignora las demandas de los educadores, quienes han estado en la calle durante meses.
La FGTB tiene un mandato para convocar una huelga general la semana del 23 de noviembre si el Gobierno no respeta sus «líneas rojas» en la negociación. Por su parte, la CSC prefiere esperar los resultados de las negociaciones antes de tomar decisiones.
La jornada de protestas coincidió con huelgas en el transporte, resultando en la cancelación de aproximadamente 140 vuelos en el aeropuerto de Bruselas. Además, se prevé una huelga ferroviaria y en los servicios públicos para el lunes.
Durante la manifestación, se registraron enfrentamientos entre cientos de jóvenes y la policía, que respondió con cañones de agua y gas lacrimógeno. La policía de Bruselas indicó que las tensiones comenzaron hacia las 10:30 y actuó «de manera selectiva» contra los alborotadores.

