Desde 2021, la Alcaldía de Santo Domingo Este ha implementado medidas para regular la instalación de lavaderos informales en espacios públicos, mientras el lavado de vehículos en el Gran Santo Domingo se desarrolla en diversas modalidades, incluyendo el servicio a domicilio, que ha ganado popularidad por la comodidad que ofrece.
Este nuevo enfoque se ha visto impulsado por la demanda de los usuarios, quienes prefieren que el servicio llegue a sus hogares o lugares de trabajo. Empresas como González CleanPro se han adaptado a esta tendencia, ofreciendo lavado de vehículos, muebles, colchones y alfombras en la residencia del cliente.
La modalidad de lavado a domicilio surgió durante la pandemia del COVID-19, cuando las restricciones de movilidad hicieron que muchas personas optaran por quedarse en casa. Susana, representante de la empresa, explicó que al inicio solo ofrecían lavados básicos debido al cierre de muchos negocios.
A pesar de la creciente demanda, trabajar en la vivienda del cliente presenta desafíos. La empresa ha enfrentado restricciones en algunos sectores sobre el uso del agua, lo que ha llevado a disminuir el lavado exterior de vehículos, que es el que más agua consume. Además, las altas temperaturas y las condiciones del tránsito complican la jornada laboral.
Aun con estas limitaciones, González CleanPro considera que el modelo de negocio es rentable, aunque requiere un considerable esfuerzo físico. Cada servicio puede durar alrededor de cuatro horas, permitiendo atender hasta dos vehículos por jornada, con precios que oscilan entre RD$3,700 y RD$5,000, dependiendo del tipo de automóvil y del servicio solicitado.
En Cristo Rey, José Ventura ha encontrado en el lavado de vehículos una fuente de ingresos desde hace aproximadamente tres años. Ofrece el servicio en las calles del sector, limpiando también motocicletas y camiones, con tarifas que van desde RD$200 hasta RD$350 para vehículos livianos.
Sin embargo, Ventura enfrenta restricciones municipales que limitan su capacidad de trabajo. «Trabajo solo tres días a la semana porque el ayuntamiento no me deja trabajar», afirmó, reconociendo que la actividad está prohibida en la vía pública.
A pesar de que en una ocasión las autoridades le incautaron una máquina de agua a presión, Ventura continúa buscando la manera de regularizar su actividad. Ha solicitado a la Alcaldía la posibilidad de pagar una tarifa que le permita obtener algún tipo de autorización para trabajar de manera formal.
La situación de Ventura refleja un problema que las autoridades han intentado controlar durante años. La Alcaldía de Santo Domingo Este aprobó en 2021 la Ordenanza 01-2021, que prohíbe la instalación de lavaderos improvisados en espacios públicos, argumentando que afectan el ornato urbano y propician un uso inadecuado del agua.

