Las fuerzas militares de Estados Unidos han intensificado los bombardeos contra objetivos militares en Irán, llevando a cabo ataques por quinta noche consecutiva, mientras mantienen abierta la opción de diálogo con Teherán para evitar una mayor escalada. Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), esta ofensiva tiene como objetivo «degradar aún más las capacidades militares iraníes».
Los bombardeos iniciaron a las 18:00 GMT y son parte de una campaña militar destinada a reducir la capacidad de Irán de amenazar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, un corredor energético crucial a nivel mundial. A pesar de la continuidad de estas operaciones, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que la Administración Trump sigue en contacto con las autoridades iraníes y que el presidente Donald Trump está dispuesto a negociar.
Leavitt destacó que el presidente considera responsables a los iraníes por no cumplir con los compromisos asumidos con Estados Unidos, pero enfatizó que siempre está abierto a la diplomacia. Además, mencionó que Teherán ha mostrado interés en alcanzar un acuerdo, aunque advirtió que Washington no tolerará ataques contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz «sin que haya consecuencias».
Estas declaraciones se producen tras un gesto de acercamiento, cuando Trump agradeció públicamente a Irán por la liberación de un ciudadano estadounidense que había estado detenido desde diciembre de 2024. Este hecho ha sido interpretado como una posible señal de distensión entre ambos países.
Trump también advirtió que podría ampliar los bombardeos a infraestructuras estratégicas iraníes, como plantas de energía y puentes, si la república islámica no retoma las negociaciones. Esta situación se desarrolla en un contexto de alta tensión que mantiene a la región en estado de alerta.

