Alofoke ha comenzado a influir en los mismos sectores populares que tradicionalmente respaldan al PRM, lo que representa un desafío electoral significativo para el partido. Este fenómeno de comunicación se ha fortalecido en barrios de la periferia urbana de la Capital, donde las redes sociales han reemplazado a la intermediación política convencional. En este contexto, los influencers, como Alofoke, han ganado credibilidad y cercanía con los ciudadanos.
La transformación en estos barrios, como Capotillo, Gualey y Los Mina, ha llevado a cuestionar si una figura mediática puede alterar el equilibrio electoral sin convertirse en una opción mayoritaria. La desafección hacia los partidos políticos y la falta de representatividad han creado un terreno fértil para estos nuevos liderazgos.
Las encuestas de 2025 y 2026 muestran un panorama político fragmentado, con el PRM obteniendo entre 30-31% de apoyo, mientras que el Fuerza del Pueblo y el PLD se sitúan en 19-21% y 18-20% respectivamente. Un 52-53% de los encuestados se identifica como “ninguno”, lo que refleja un alto nivel de desvinculación de las estructuras partidarias tradicionales.
Recientemente, una encuesta de ACD-Media reveló que el 55.6% de los ciudadanos no se identifica con ningún partido político, lo que indica que una gran parte del electorado está abierta a ser influenciada por figuras no partidarias. Este es el tipo de audiencia que Alofoke ha logrado captar.
El crecimiento del padrón electoral también es un factor a considerar. Se proyecta que en 2024 habrá 8,145,548 electores, aumentando a alrededor de 8.4 millones en 2026. Este incremento incluye a nuevos votantes que consumen información política a través de plataformas digitales.
En la misma encuesta, Alofoke obtuvo un 6.3% de intención de voto, superando a políticos tradicionales como Carolina Mejía y Guido Gómez Mazara. Esto demuestra que una figura fuera del sistema partidario puede competir en reconocimiento y simpatía con actores políticos establecidos.
El PRM aún mantiene su fortaleza en sectores populares, pero el aumento del voto independiente y el impacto de las plataformas digitales también se concentran en esos mismos grupos. Además, los tres principales partidos muestran niveles de desconfianza que superan el 43%, lo que abre espacio para la relevancia política de Alofoke.
La forma en que se construye el poder político está cambiando. Los partidos siguen siendo importantes, pero ya no tienen el monopolio de la influencia en la opinión pública. La encuesta de ACD-Media no valida todas las hipótesis, pero sí proporciona elementos que merecen atención en este fenómeno emergente.
En conclusión, Alofoke podría representar un reto significativo para el PRM, no solo por su potencial para captar votos, sino también por su capacidad de desmovilizar a votantes que se sienten excluidos del sistema político actual.

