Estados Unidos e Irán intensificaron este lunes su disputa por el control del estrecho de Ormuz. Donald Trump anunció que su país se convertirá en el «guardián» de esta vía marítima y cobrará un 20 % de comisión a los mercantes, mientras que el Ejército iraní advirtió que no tolerará la interferencia de Washington en la zona.
Tras tres noches de ataques cruzados, que incluyeron bombardeos de Estados Unidos y respuestas de Irán contra buques mercantes y bases estadounidenses en Jordania y Kuwait, ambas naciones reanudaron el intercambio de amenazas. Trump, en una entrevista con Fox News, afirmó que EE.UU. garantizará la seguridad del estrecho y que debería ser compensado por ello.
El portavoz del Comando Unificado Khatam al-Anbiya, Ebrahim Zolfaghari, declaró que Irán no permitirá que Estados Unidos interfiera en la gestión del estrecho de Ormuz. Esta respuesta se produce en el contexto de las afirmaciones de Trump sobre el papel de EE.UU. en la región.
Intentos de Irán por garantizar la seguridad en Ormuz
Irán también informó sobre sus conversaciones con Omán, que buscaban establecer un mecanismo para asegurar la navegación en el estrecho, aunque no lograron un acuerdo. Ismail Bagaei, portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, indicó que la presión de Estados Unidos sobre Omán impidió el avance en estas negociaciones.
Los recientes intercambios de declaraciones se dieron tras una nueva ofensiva estadounidense, cuyo objetivo era debilitar la capacidad de Irán para atacar buques en Ormuz. El Pentágono utilizó drones marítimos en combate por primera vez, atacando un centro de mantenimiento de submarinos y buques iraníes.
Como respuesta, Irán lanzó misiles y drones hacia países de la región con bases estadounidenses. En Jordania, las defensas aéreas interceptaron cuatro misiles provenientes de Irán, mientras que el Ejército kuwaití reportó enfrentamientos con objetivos aéreos hostiles en su espacio aéreo.
Reacciones internacionales y medidas contra Irán
Los países del grupo internacional E3, que incluye a Alemania, Francia y el Reino Unido, condenaron los ataques de Irán contra barcos mercantes y otros países en Oriente Medio. Además, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, afirmó que las sanciones contra Irán continuarán hasta que abandone su programa nuclear.
El Gobierno británico anunció que declarará al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán como organización terrorista, considerando que representa una amenaza para la seguridad nacional. Esta medida conllevará penas de prisión para sus miembros, según lo indicó el primer ministro Keir Starmer.
En un contexto paralelo, el Gobierno reconocido de Yemen cerró temporalmente todos los aeropuertos tras el aterrizaje de un avión iraní en una localidad controlada por los rebeldes hutíes, aunque esta medida fue levantada posteriormente.

