El perfil del diplomático actual se define por la paciencia y la sabiduría, destacando la importancia de su rol en la política internacional. Aunque la guerra y la diplomacia son inseparables, es crucial que los diplomáticos actúen dentro de su ámbito, sin intentar asumir el papel de políticos, ya que esto puede generar resistencia en lugar de apoyo hacia su nación.
El equilibrio entre la palabra y el silencio es esencial para un diplomático, quien debe ser veraz, preciso y leal a su patria. Este profesional es visto como un guerrero que libra sus batallas con calma y conocimiento, lo que le permite alcanzar objetivos favorables para su país.
Características del Diplomático
Para un diplomático, mantener un bajo perfil y comunicarse de manera suave son atributos valiosos que no contradicen su compromiso de representar los intereses de su Estado. Según Komura Jutero C., ex Ministro de Relaciones Exteriores de Japón, un buen diplomático debe escuchar más de lo que habla, ya que la prudencia es clave en el arte de la diplomacia.
Enrique Bernstein C., un reconocido diplomático chileno, también enfatiza la importancia del patriotismo como la cualidad primordial de un diplomático. Este compromiso se vuelve aún más relevante en tiempos de crisis, donde la lealtad a la nación debe prevalecer.
Así, los diplomáticos no solo protegen los intereses de su país, sino que también asumen un papel similar al de un combatiente que defiende el territorio nacional. Su labor es fundamental en la construcción de relaciones internacionales y en la promoción de la paz.
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