Un avión de la aerolínea iraní Mahan Air que transportaba a una delegación de los rebeldes hutíes del Yemen aterrizó este lunes en el aeropuerto de Al Hudeida, tras los bombardeos en el aeropuerto de Saná, controlado por los insurgentes. Este incidente ocurre en medio de una creciente disputa sobre las conexiones aéreas directas entre Teherán y Saná.
Fuentes de los hutíes informaron que el avión llegó a Al Hudeida después de que los bombardeos dañaran las pistas de aterrizaje del Aeropuerto Internacional de Saná, dejándolas inutilizables. El Ejército yemení había advertido previamente que respondería ante esta «violación de la soberanía».
Este aterrizaje representa el primer vuelo al aeropuerto de Al Hudeida desde 2015. El mismo día, el Ministerio de Defensa del Gobierno yemení reconocido internacionalmente comunicó que las Fuerzas Armadas atacaron «la pista del Aeropuerto Internacional de Saná» para evitar el aterrizaje del avión iraní.
El portavoz militar de los insurgentes, Yahya Sarea, acusó a Arabia Saudí, que lidera la coalición militar contra los rebeldes chiíes desde 2015, de bombardear el aeropuerto de Saná, lo que, según él, pone fin a la fase de desescalada. Hasta ahora, la coalición no ha emitido una respuesta a esta información.
Este evento se produce tras una reciente operación de Irán, que realizó un vuelo civil a Saná la semana pasada para llevar a una delegación hutí a Teherán para el funeral del exlíder supremo de Irán, Alí Jameneí. El vuelo de Mahan Air que aterrizó hoy regresaba desde Teherán a Saná.
Los hutíes, que controlan Saná y gran parte del noroeste del Yemen, han sostenido que el funcionamiento sin restricciones del aeropuerto de Saná es un derecho soberano. Por su parte, el Gobierno reconocido y la coalición argumentan que los vuelos internacionales deben coordinarse a través del Ejecutivo legítimo y cumplir con los acuerdos de seguridad.

