La familia del migrante mexicano Lorenzo Salgado, quien fue asesinado por un agente del Servicio de Inmigración y Aduana (ICE) en Houston, Texas, el pasado martes, aún no ha recibido su cuerpo, según denunció la organización LULAC. Salgado fue baleado durante un operativo de ICE mientras se dirigía al trabajo con otros tres migrantes latinos.
Los agentes de ICE confiscaron los documentos de identidad y el teléfono celular de Salgado, además de incautar el vehículo en el que viajaba. Al llegar al hospital Ben Taub, fue ingresado como «John Doe», lo que significa que su identidad no fue determinada de inmediato. Las autoridades sanitarias confirmaron su muerte más de 24 horas después del tiroteo, tras obtener información biométrica de su familia.
Reclamación del cuerpo
El hospital requiere que un familiar autorizado reclame el cuerpo de Salgado, pero su esposa, cuyo nombre no ha sido revelado, se encuentra en el país sin estatus legal. LULAC está colaborando con abogados para que uno de los hijos de Salgado obtenga la «potestad para reclamar el cuerpo». La organización enfatiza que la familia merece un funeral adecuado.
Además, LULAC ha solicitado que se conserve toda la evidencia relacionada con la muerte de Salgado y que se devuelvan todas sus pertenencias, incluyendo el automóvil. Los otros ocupantes del vehículo, su hermano Víctor Salgado Araújo y sus compañeros Daniel Tirado Pantoja y José Trinidad Rojas, fueron detenidos por los agentes de ICE durante el incidente.
La familia de Salgado, junto a legisladores y activistas, ha exigido una investigación completa y transparente sobre el tiroteo. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha informado que ha iniciado una pesquisa interna sobre el caso.
Según el Gobierno, los agentes se acercaron a la camioneta de Salgado como parte de un operativo para detenerlo por su situación migratoria irregular. Un portavoz del DHS indicó que Salgado «ignoró las instrucciones» de los agentes e intentó arrollarlos, lo que llevó a uno de los agentes a disparar «en defensa propia». Este año, al menos seis personas han muerto a manos de agentes migratorios en Estados Unidos.
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