La ola de calor que afectó a Europa a finales de junio provocó 1,747 muertes en Bélgica, según informaron las autoridades sanitarias. Este número representa el mayor exceso de mortalidad registrado en el país durante un episodio de canícula desde el año 2000.
Inicialmente, un balance provisional había reportado 1,222 fallecidos entre el 18 y el 29 de junio, periodo en el que Bélgica experimentó diez días consecutivos de calor intenso, con temperaturas que alcanzaron hasta los 35.5 °C el 26 de junio.
Entre el 18 de junio y el 1 de julio, se contabilizaron 1,747 muertes adicionales en comparación con las cifras esperadas, lo que equivale a un exceso de mortalidad del 47.8 %, según el instituto nacional de salud pública Sciensano.
Expertos han calificado esta ola de calor como «histórica», destacando su carácter excepcionalmente mortífero. Este fenómeno se atribuye a la combinación de la duración del episodio, la intensidad de las temperaturas y las concentraciones de ozono en el aire.
Las autoridades han alertado sobre la posibilidad de una nueva ola de calor en Bélgica en los próximos días, con pronósticos que indican temperaturas máximas superiores a los 30 °C durante cinco días consecutivos a partir del sábado.
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