El brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) ha dejado 35 muertos y 112 infectados entre trabajadores de la salud, según informó la Unión Africana. Wesam Mankulla, director del Equipo de Apoyo a la Gestión de Incidentes Continentales para la Respuesta al Ébola (IMST) de los CDC de África, destacó la gravedad de la situación en una rueda de prensa virtual.
La ocupación de camas en las unidades de tratamiento alcanza el 95 % a nivel general, y en la provincia de Kivu del Norte, la cifra se eleva al 113 %. Ante esta crisis, el CDC africano ha solicitado un aumento urgente de más del 50 % en el número de camas disponibles, ya que el 55 % de los pacientes tarda más de 72 horas en reportar síntomas.
Desafíos en el control del brote
Mankulla explicó que solo el 32 % de los casos notificados provienen de listas de contactos, muy por debajo del objetivo del 90 %. Con 1,759 casos confirmados y una tasa de letalidad del 34 %, el virus se propaga rápidamente, con una tasa de reproducción estimada de 1,4.
El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo en la provincia de Ituri, que limita con Uganda y Sudán del Sur, y se ha expandido a Kivu del Norte y Kivu del Sur. En Uganda, se han reportado 20 casos confirmados, la mayoría importados de la RDC, con 17 pacientes recuperados y solo uno hospitalizado.
Gracias a los esfuerzos de control en Uganda, se enviarán 4,000 trabajadores sanitarios al este congoleño en los próximos días, sumándose a los 50 expertos ya desplegados en las áreas de riesgo. La cepa del virus corresponde a la de Bundibugyo, que tiene una tasa de letalidad entre el 30 % y el 50 % y carece de vacuna o tratamiento específico.
Este brote se convierte en la tercera epidemia de ébola más grave registrada, superada solo por la crisis en África Occidental entre 2014 y 2016 y otra en el este de Congo entre 2018 y 2020.
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