El Ejército de Estados Unidos anunció que completó una nueva ronda de ataques contra Irán, atacando aproximadamente 90 objetivos militares en un esfuerzo por degradar la capacidad de Teherán para amenazar el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz. Esta operación se llevó a cabo tras una serie de ataques previos que alcanzaron alrededor de 80 objetivos iraníes.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) detalló que los ataques incluyeron sistemas de defensa aérea, activos de vigilancia costera, depósitos de misiles y drones, así como infraestructura logística militar a lo largo del litoral iraní. Estas acciones buscan imponer «costos significativos» a Irán por supuestas violaciones del alto el fuego tras el ataque a tres buques mercantes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que los ataques son una represalia por el bombardeo iraní de embarcaciones ocurrido el martes, advirtiendo que cualquier repetición de tales acciones resultará en una respuesta «mucho peor». En su red social Truth Social, Trump enfatizó la gravedad de la situación tras los ataques de las fuerzas estadounidenses.
Irán, por su parte, denunció que los ataques de Estados Unidos constituyen una «violación clara» del acuerdo de alto el fuego permanente establecido el 17 de junio. Esta situación ha escalado las tensiones entre ambos países, que ya se encontraban en un punto crítico.
Horas después de los ataques estadounidenses, la Guardia Revolucionaria iraní reivindicó 85 ataques contra bases estadounidenses en países del Golfo Pérsico, utilizando misiles y drones. Esta respuesta refleja la creciente hostilidad en la región y la posibilidad de un conflicto más amplio.
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