La ciudad de Santo Domingo enfrenta un alarmante aumento de la obesidad infantil, vinculado a la pérdida de árboles y áreas verdes. Entre 1995 y 2023, el Distrito Nacional perdió 1,450 hectáreas de árboles, lo que ha reducido la cobertura arbórea de 18% a 11%, muy por debajo de los 9 m² recomendados por la OMS por persona, ya que actualmente se dispone de solo 3.2 m².
La falta de árboles no solo afecta el paisaje, sino que se traduce en un problema de salud pública. La relación es clara: menos árboles significan más calor y, por ende, menos actividad física para los niños. En barrios como Los Mina y Sabana Perdida, las temperaturas superficiales alcanzan entre 41-43°C, mientras que en áreas arboladas como el Mirador Sur se registran 33°C. Esta diferencia de temperatura desincentiva a los padres a permitir que sus hijos jueguen al aire libre.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reporta que el 78% de los niños en Latinoamérica no cumple con los 60 minutos diarios de actividad física recomendados. En el Gran Santo Domingo, el 82% de los niños pasan más de 5 horas diarias frente a pantallas. Esto ha llevado a que el 39.1% de los niños de 5 a 19 años en la región presente sobrepeso u obesidad, superando el 35.8% a nivel nacional, según datos de UNICEF 2022.
Impacto del Río Ozama
El Río Ozama, que debería ser un recurso natural vital, ha sido transformado en un espacio olvidado. La Ley 64-00 establece que los primeros 30 metros de ribera deben ser de protección ecológica, pero en su lugar se han construido casetas y parqueos, lo que ha contribuido a inundaciones y ha limitado el acceso a espacios recreativos.
El Ozama, en lugar de ser un «aire acondicionado natural», se ha convertido en un muro de concreto. Sin embargo, el Mirador Sur ha demostrado que la reforestación puede bajar la temperatura local en 2°C, convirtiéndose en una de las zonas más valoradas de la ciudad. Ejemplos de otras ciudades como Medellín y Curitiba muestran que es posible recuperar espacios verdes y mejorar la calidad de vida urbana.
Propuestas para recuperar áreas verdes
Para revertir esta situación, se proponen varias iniciativas. Primero, el Ozama Parque Lineal busca recuperar 30 metros de ribera en tramos piloto, lo que podría sumar más de 400 hectáreas de parque público. Segundo, la Ley 5×1 establece que por cada árbol talado se deben plantar cinco nuevos, con el objetivo de añadir 10,000 árboles anualmente en nuevas obras.
Además, se sugiere implementar el Domingo de Calle, cerrando 12 km de avenidas un domingo al mes para fomentar el uso del espacio público. La clave está en devolver la ciudad a sus habitantes, creando un entorno más saludable y accesible para los niños.
La obesidad infantil no es solo un problema de alimentación, sino también de infraestructura y acceso a espacios seguros. Santo Domingo tiene la oportunidad de aprender de las experiencias de otras ciudades y recuperar sus áreas verdes, asegurando un futuro más saludable para las próximas generaciones.

