El consultor y psicólogo en logoterapia, Enrique Piñeyro, advirtió que la familia enfrenta grandes desafíos en el futuro debido al impacto de las nuevas tecnologías, la disminución de la natalidad y los avances de la ciencia. Estos factores están transformando la manera en que las personas se relacionan, forman hogares y proyectan su vida familiar.
Piñeyro explicó que uno de los principales retos es el uso excesivo de teléfonos móviles y redes sociales, que ha provocado un distanciamiento emocional entre las personas y el surgimiento de nuevas adicciones. Estas adicciones afectan la convivencia familiar, la salud mental y la capacidad de asumir responsabilidades.
“Hay muchísima depresión hoy en día, causada por el uso indebido o masivo de estas nuevas tecnologías. Estas nuevas adicciones representan un gran desafío para los terapeutas y confrontan a la familia”, expresó.
El especialista también señaló que la reducción del interés de las nuevas generaciones por contraer matrimonio y tener hijos marcará el porvenir. Esta tendencia ya se refleja en la caída de la natalidad en Europa, América y otras regiones del mundo, lo que ha llevado incluso al cierre o fusión de centros educativos por la disminución de estudiantes.
“La tasa de natalidad que va bajando irrumpe no solo en la familia, sino también en la sociedad misma. Ya se ven colegios que cierran porque no tienen suficientes chicos que se inscriban, porque realmente no hay chicos”, manifestó.
Piñeyro ofreció estas informaciones durante una entrevista realizada por la comunicadora Krismeli Brito Padilla, en el programa “Con la Dra. Controversia”, transmitido a través de la plataforma digital El Nuevo Diario TV.
El psicólogo considera que, aunque la familia no desaparecerá, sí cambiará su composición, con hogares más pequeños y un menor número de hijos, como consecuencia de las transformaciones sociales y culturales que experimentan las nuevas generaciones.
Además, destacó que el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a la reproducción humana y a la modificación genética abrirá importantes debates éticos en los próximos años. La ciencia ya trabaja en herramientas para prevenir enfermedades hereditarias antes del nacimiento, pero estos avances también podrían utilizarse para modificar características físicas o biológicas de los futuros hijos.
Piñeyro concluyó llamando a fortalecer los vínculos humanos frente a los cambios tecnológicos, sociales y científicos que marcarán las próximas décadas.

