Una exfuncionaria de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), Jonna Méndez, reveló que el comportamiento relajado de los turistas estadounidenses puede delatar su nacionalidad en el extranjero. Según su experiencia, apoyarse de forma relajada en paredes, postes o puertas mientras esperan o conversan es una señal distintiva.
Méndez, quien fue jefa de disfraces de la CIA, explicó que los oficiales de inteligencia eran entrenados para «desamericanizarse» antes de operar encubiertos fuera de Estados Unidos. Este proceso incluía cambios en la vestimenta, el lenguaje y la manera de moverse, así como en la postura al ocupar espacios públicos.
Comportamientos que delatan
La exfuncionaria indicó que los estadounidenses son percibidos como más relajados e informales en comparación con ciudadanos de otras nacionalidades. Este comportamiento se manifiesta en la costumbre de recostarse en objetos, en lugar de mantener una postura más erguida.
En varios países, las personas tienden a permanecer más erguidas y son menos propensas a apoyarse en objetos mientras esperan en la calle o hacen fila. Por ello, un gesto cotidiano puede convertirse en una señal involuntaria de nacionalidad para quienes están entrenados en observación.
Además, Méndez mencionó otros estereotipos culturales sobre los estadounidenses en el extranjero, como su vestimenta casual y su forma más ruidosa de comportarse en público. Bromeó diciendo que los turistas estadounidenses pueden ser reconocidos no solo por su apariencia, sino también por el volumen de ruido que generan.
Para la CIA, estos detalles son cruciales, ya que en una operación encubierta, el lenguaje corporal puede revelar información sobre la procedencia y el nivel de familiaridad de una persona con su entorno. Los agentes eran entrenados para estudiar los modales locales y aprender cómo interactuar en diferentes contextos sociales.
Méndez también destacó la importancia del uso del anillo de matrimonio, que en Estados Unidos se lleva en la mano izquierda, mientras que en varios países europeos, como Alemania y Rusia, se usa en la mano derecha. Esto refuerza la idea de que la nacionalidad se manifiesta en pequeños gestos y hábitos.
Si bien estos hábitos no representan un riesgo para los viajeros comunes, para un agente encubierto, un gesto tan sencillo como apoyarse en una pared puede llamar la atención de alguien capacitado para detectar comportamientos inusuales.
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