Los ucranianos están de luto por las decenas de víctimas de los recientes ataques rusos y exigen urgentemente sistemas de defensa aérea ante la amenaza constante de nuevos bombardeos. En Kiev, los bomberos continúan retirando escombros tras un ataque masivo que dejó 27 muertos, mientras las defensas aéreas locales no lograron interceptar ninguno de los 29 misiles balísticos lanzados por Rusia debido a la falta de munición.
Vitalii Zaichenko, director de la red eléctrica Ukrenergo, confirmó la muerte de dos jóvenes empleadas, Inna Kucher y Katerina Antiufieva, quienes eran amigas y vivían juntas. El ataque también causó la muerte del esposo de Kucher, dejando a su hijo huérfano.
El dolor se extiende a otras regiones de Ucrania, como Zaporiyia, donde falleció Tetiana Bubinets, una estudiante de 18 años. La Universidad Nacional de Zaporiyia expresó su tristeza por la pérdida de una joven con un futuro prometedor.
En Lozova, en la región de Járkov, una niña de diez años, Viktoria Kravchenko, murió después de luchar varios días por su vida tras sufrir quemaduras en el 40 % de su cuerpo debido a un ataque que también afectó a sus padres y hermanas menores.
Los sobrevivientes enfrentan emociones complejas. Svitlana Nahorna-Hordiichuk, asesora financiera, afirmó que los ataques contra civiles han reforzado su determinación de resistir. “A Rusia solo se la puede detener con fuerza”, declaró.
Otros, como la psicóloga Natalia Pidlisna, luchan contra el dolor y la apatía. Ella expresó que en momentos así, es fácil caer en la autocompasión, pero enfatizó la necesidad de seguir trabajando y apoyando al ejército.
Olena Mikula, diseñadora gráfica, sugirió que la mejor forma de recuperarse es regresar a la rutina y ayudar al ejército, donde su hermano combate. “Convirtamos nuestro dolor en rabia, y la rabia en acción”, instó el filósofo Volodímir Yermolenko en redes sociales.
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