Las autoridades sanitarias de Nueva York han confirmado 23 casos de enfermedad del legionario en el Upper East Side, específicamente en los vecindarios de Carnegie Hill y Yorkville, con 17 hospitalizaciones y sin muertes hasta el momento.
La fuente más probable de la bacteria sería una o varias torres de enfriamiento en la zona, según el Departamento de Salud de la ciudad. Estas estructuras, que forman parte de los sistemas de refrigeración, están generalmente instaladas en la parte superior de los edificios.
Investigación en curso
Las autoridades están llevando a cabo pruebas en todas las torres de enfriamiento ubicadas en los códigos postales 10028, 10128 y 10075, que corresponden a las áreas afectadas. Se ha aclarado que el brote no está relacionado con el sistema de plomería de los edificios, por lo que los residentes pueden seguir utilizando el agua del grifo con normalidad.
La enfermedad del legionario no se transmite de persona a persona ni a través de los sistemas de aire acondicionado domésticos, según la Agencia AP. Sin embargo, el Departamento de Salud ha recomendado a los residentes y a quienes hayan visitado recientemente la zona acudir a un médico si presentan síntomas similares a los de la gripe, como tos, fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares o dificultad para respirar.
Esta enfermedad es un tipo de neumonía causada por la bacteria Legionella, que se encuentra en agua tibia y puede proliferar en sistemas de agua de edificios, como torres de enfriamiento, jacuzzis y duchas. La infección ocurre al inhalar pequeñas gotas de agua contaminada.
Los síntomas suelen aparecer entre dos días y dos semanas después de la exposición. Las personas mayores de 50 años, fumadores y aquellos con enfermedades pulmonares crónicas o sistemas inmunológicos debilitados tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
Prevención y tratamiento
Aunque la enfermedad puede tratarse con antibióticos si se detecta a tiempo, aproximadamente una de cada diez personas que la contraen fallece por complicaciones, según los CDC. Para prevenir nuevos casos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener limpios y desinfectados los sistemas de agua y realizar mantenimiento periódico de las torres de enfriamiento.
Es fundamental controlar adecuadamente los niveles de cloro en piscinas, spas y otros sistemas de agua para evitar la proliferación de la bacteria.

