La Organización de Estados Americanos (OEA) enfrenta una crisis de relevancia en el contexto actual, donde el multilateralismo y la democracia están en entredicho, en medio del distanciamiento de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. Esta situación se evidenció durante la reciente Asamblea General en Panamá, donde se discutieron las tensiones y desafíos que enfrenta el organismo.
Desde su fundación en 1948, la OEA ha tenido momentos de apogeo, pero en las últimas décadas ha sido objeto de críticas por su inacción frente a conflictos entre países y las decisiones unilaterales de Estados Unidos, su principal sostén económico. La secretaria general adjunta, Laura Gil, reconoció la necesidad de demostrar la importancia del multilateralismo y confrontar las críticas hacia la organización.
José Raúl Mulino, en su intervención, destacó la crisis política y de derechos humanos en países como Nicaragua, Cuba y Venezuela, abogando por un fortalecimiento de la democracia en la región. Sin embargo, Carlos Sánchez Berzaín, director del Interamerican Institute for Democracy, considera que la OEA ha perdido su capacidad de abordar cuestiones fundamentales, especialmente en lo que respecta a la democracia.
Sánchez Berzaín criticó al actual secretario general, Albert Ramdin, por no calificar como dictaduras a los regímenes de Venezuela, Cuba y Nicaragua, a diferencia de su predecesor, Luis Almagro. Esta falta de claridad en la defensa de la democracia podría llevar a que la OEA se convierta en una organización irrelevante, mientras Estados Unidos busca formar nuevos bloques de influencia en la región.
Juliano Cortinhas, profesor en Brasil, también señala que la OEA fue más relevante durante la Guerra Fría y ha perdido importancia en la actualidad, especialmente en Sudamérica. La crítica hacia la OEA se centra en su papel como un instrumento de Estados Unidos en lugar de una entidad verdaderamente multilateral.
La administración Trump ha priorizado el bilateralismo en sus relaciones con América Latina, lo que ha llevado a una disminución del papel de la OEA. Esta estrategia se ha visto reforzada por la elección de líderes afines a la política estadounidense en varios países de la región.
Guadalupe González Chávez, académica mexicana, plantea la necesidad de redefinir el papel de la OEA en el siglo XXI, destacando la importancia de adaptarse a los nuevos desafíos globales. Aunque reconoce que existen diferencias entre gobiernos de izquierda y derecha, también señala que ha habido más consensos en el último año.
A pesar de los retos, Ramdin se mostró optimista tras la Asamblea en Panamá, afirmando que la fortaleza del multilateralismo depende de la voluntad política de los líderes. La OEA, que fue diseñada hace 80 años, sigue buscando su lugar en un mundo que se aleja de los organismos multilaterales.

