El psicólogo clínico y escolar Alberto Adame afirmó que la manipulación emocional se presenta de manera diferente en hombres y mujeres, siendo más evidente en los hombres, pero más frecuente, aunque de forma sutil, en las mujeres. Adame explicó que esta manipulación implica estrategias psicológicas basadas en la culpa, el chantaje emocional y el control, utilizadas para obtener beneficios a costa del bienestar emocional de otros.
El especialista destacó que, en el caso de las mujeres, las conductas manipuladoras se desarrollan a través de estrategias indirectas, victimización y generación de sentimientos de culpa. Por otro lado, en los hombres predominan conductas relacionadas con la imposición, el control y el aislamiento emocional de la pareja. “El hombre muchas veces quiere hacerlo mediante la imposición y el control; la mujer suele ser más sutil al momento de manipular”, afirmó.
Adame ofreció estas informaciones durante una entrevista con la comunicadora Krismeli Brito Padilla en el programa “Con la Dra. Controversia”, transmitido por El Nuevo Diario TV. El psicólogo explicó que las personas manipuladoras tienden a identificar individuos con carencias afectivas o antecedentes traumáticos, presentándose inicialmente como figuras de apoyo para luego ejercer control emocional sobre sus víctimas.
Según el especialista, estas personas rara vez muestran comportamientos agresivos al inicio de la relación, sino que proyectan una imagen de cercanía y comprensión, generando dependencia emocional. También señaló que algunos manipuladores crean situaciones adversas para luego aparecer como la solución a los problemas que ellos mismos han contribuido a generar.
Adame alertó sobre prácticas como la distorsión de la realidad, la culpabilización constante y la manipulación de recuerdos, que pueden llevar a la víctima a cuestionar su propio criterio y estabilidad emocional. Estas conductas no se limitan a las relaciones de pareja, sino que también pueden manifestarse en entornos familiares, sociales y laborales.
En estos contextos, algunas personas utilizan el engaño y la descalificación para obtener beneficios personales o profesionales. Adame advirtió que existen individuos conscientes del daño que provocan, dispuestos a perjudicar a otros para alcanzar sus objetivos, lo que refleja importantes dificultades emocionales y una notable falta de empatía hacia el sufrimiento ajeno.

