El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó este miércoles una demanda contra California por la prohibición de la venta de nuevas pistolas semiautomáticas tipo Glock y modelos similares que pueden ser modificados para disparar de forma automática. Esta acción legal marca un nuevo enfrentamiento entre la administración federal y el Gobierno de California, dirigido por el gobernador Gavin Newsom, sobre la regulación del acceso a las armas de fuego.
La ley en cuestión, conocida como AB 1127, entró en vigor el 1 de julio y establece restricciones en la comercialización de pistolas que utilizan una «barra de gatillo cruciforme». Según los defensores de la medida, este mecanismo facilita la conversión del arma en una ametralladora mediante un dispositivo llamado «interruptor».
El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, argumentó que la normativa estatal infringe la Segunda Enmienda de la Constitución, que garantiza el derecho a portar armas. En un comunicado, afirmó que «la Segunda Enmienda es un derecho fundamental que corresponde a todos los estadounidenses, incluidos los residentes de California».
Blanche subrayó que el Departamento de Justicia seguirá defendiendo los derechos de los propietarios de armas que cumplen con la legislación vigente. La ley de California obliga a los vendedores a cesar la comercialización de nuevas armas en esta categoría, pero no impone sanciones a quienes ya poseen pistolas de este tipo, permitiéndoles conservarlas legalmente.
Los promotores de la iniciativa, aprobada en octubre de 2025, argumentan que los fabricantes de armas han ignorado las preocupaciones sobre la facilidad con la que algunas pistolas semiautomáticas pueden ser modificadas para funcionar como armas automáticas. Esta situación ha generado un debate intenso sobre la regulación de las armas en el país.
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