Las defensas antiaéreas rusas derribaron 419 drones ucranianos de largo alcance durante la pasada noche, de los cuales 65 se dirigían a Moscú, según el Ministerio de Defensa ruso y la Alcaldía de la capital. El mando castrense ruso informó que los drones fueron interceptados sobre 18 regiones rusas y la península de Crimea.
En las cercanías de Moscú, se derribaron 56 drones, según el alcalde de la ciudad, Serguéi Sobianin, quien no reportó daños ni víctimas por los ataques. Sin embargo, el gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, indicó que en Yegórivesk, al sudeste de la capital, un menor falleció y tres personas resultaron heridas tras el incendio de una casa ocasionado por fragmentos de un dron.
En la región de Kaluga, a 200 kilómetros al sur de Moscú, fueron destruidos 13 drones, según el gobernador local, Vladislav Shapshá. Además, el gobernador de la región de Rostov en el Don, Yuri Slusar, reportó el derribo de más de 60 drones, aunque sin daños materiales ni víctimas humanas.
A pesar de los derribos, las consecuencias de los ataques recientes contra refinerías rusas son evidentes. Las regiones de Tatarstán y el distrito autónomo de Janti-Mansíisk, que son importantes productoras de crudo, han implementado restricciones en la venta de combustible.
El déficit de combustible se ha vuelto notable en la región de Irkutsk, donde algunos conductores han tenido que esperar hasta 18 horas para repostar, según el medio independiente ruso Meduza. En Moscú y sus alrededores, también se mantienen limitaciones en las gasolineras locales.
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