El tenista italiano Jannik Sinner, número 1 del mundo, reconoció la dificultad de su debut en Wimbledon tras vencer al serbio Miomir Kecmanovic en un ajustado partido de cinco sets. Sinner, vigente campeón del torneo, destacó que este encuentro le ayudará a adaptarse nuevamente a la hierba después de casi un año sin jugar en esta superficie.
«La primera ronda nunca es fácil. Era mi primer partido oficial en hierba después de un año, así que estoy muy contento por la victoria, aunque haya sido un partido muy duro. Era muy necesario», expresó el tenista tras el encuentro.
El italiano comentó que, al verse dos sets a uno por debajo, se esforzó por recuperarse rápidamente. «Tuve mis oportunidades en el tercer set y no las aproveché. Intenté resetearme lo más rápido posible. Jugar el primer partido en la pista Central es un privilegio enorme y traté de disfrutar del momento», añadió.
Sinner, quien admitió haber estado un poco nervioso, también se refirió a las caídas que sufrió durante el partido, reconociendo que pudieron haber tenido consecuencias más graves. «En hierba esto es lo más normal, especialmente en los primeros partidos. Tuve suerte porque las cosas pueden salir muy mal muy rápido. Lo más importante era seguir moviéndome con naturalidad y no tener miedo», explicó.
Respecto a su oponente, Sinner destacó las complicaciones que le presentó Kecmanovic. «Es un jugador muy bueno, especialmente en hierba. Golpea muy plano y su primer golpe después del saque fue muy fuerte. Ahí tuve problemas y es algo que tenemos que mejorar», indicó.
Finalmente, Sinner tranquilizó sobre el golpe que sufrió en una uña durante el encuentro, asegurando que no tendrá consecuencias. «Está todo bien. No hay ningún problema», concluyó.
El italiano se enfrentará en la segunda ronda del torneo al portugués Nuno Borges, quien derrotó al estadounidense Tristan Boyer por 6-3, 7-5 y 7-5.
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