La candidata derechista Keiko Fujimori asumió este lunes su triunfo en la segunda vuelta presidencial de Perú con un 50,135 % de los votos, frente al 49,865 % de su rival, el izquierdista Roberto Sánchez, reconociendo que el país está dividido. Fujimori expresó que recibe esta victoria «con gran responsabilidad» y abrió las puertas al diálogo con su oponente y otros líderes del nuevo Congreso.
En una rueda de prensa desde su hogar en Lima, Fujimori indicó que sus primeras acciones como presidenta se centrarán en «recuperar el orden» y en tomar medidas preventivas ante el fenómeno de El Niño, que se prevé será intenso en los próximos meses. Además, subrayó la importancia de escuchar a ambos lados, refiriéndose a sus votantes y a los de Sánchez.
La política, quien es hija del exmandatario Alberto Fujimori, mencionó que está en proceso de formar equipos de transferencia y un gabinete ministerial, aunque no reveló nombres de posibles ministros en ese momento. Vestida de blanco y acompañada por sus hijas, instó a los jóvenes a no rendirse y a luchar por sus objetivos.
Fujimori destacó que está «más cerca» de iniciar un camino de orden y esperanza para todos los peruanos, tras concluir el escrutinio que le otorgó una ventaja de 49,641 votos sobre Sánchez. A través de su cuenta en la red social X, manifestó su deseo de esperar la proclamación del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) «con humildad y responsabilidad».
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirmó este lunes que el 100 % de las actas han sido escrutadas, con Fujimori recibiendo 9,223,396 votos válidos, mientras que Sánchez obtuvo 9,173,755 sufragios. El JNE tiene programado proclamar oficialmente los resultados el próximo 3 de julio, donde Fujimori será declarada presidenta electa.
El 15 de julio, Fujimori recibirá sus credenciales y el 28 de julio será investida presidenta en una ceremonia en el Parlamento, coincidiendo con el día nacional de Perú. Esta es la cuarta candidatura presidencial de Fujimori, quien anteriormente había sido derrotada en tres ocasiones.
A pesar de su victoria, Sánchez ha anunciado que no reconocerá a Fujimori como presidenta, alegando un supuesto fraude en la votación en el exterior, aunque no presentó pruebas concretas. Su postura se basa en que, de haberse anulado esos votos, él habría ganado en el territorio nacional.
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