En los años setenta, la Escuela Primaria de Varones Francisco del Rosario Sánchez recibió a un nuevo oficinista, el profesor Julio César del Cristo Santiago, quien se convirtió en un símbolo de disciplina en la institución. Con su imponente figura y carácter firme, rápidamente ganó el apodo de «La Ley» por su manera de imponer orden entre los estudiantes. Su enfoque, que incluía castigos físicos, fue respaldado por los padres de familia, quienes valoraban su papel en la corrección de la indisciplina.
La Ley, que comenzó como asistente del director Onésimo Medina, pronto eclipsó su autoridad, convirtiéndose en el encargado de mantener la disciplina en la escuela. Se le recuerda por su severidad, especialmente al castigar a aquellos que se quedaban jugando después del timbre. Su fama se extendió entre los estudiantes, quienes dejaron de preguntarse su nombre y simplemente lo llamaron «La Ley».
Tras la jubilación de Medina, La Ley fue nombrado director de la escuela, donde continuó su labor de disciplina, cambiando su vestimenta a un estilo más formal, pero manteniendo su carácter implacable. Aunque muchos estudiantes lo temían en su infancia, con el tiempo reconocieron la importancia de su severidad en su formación académica y personal.
Además de su papel en la educación, La Ley era un ferviente admirador del prócer Francisco del Rosario Sánchez, organizando celebraciones patrióticas en su honor. Su legado como educador y ciudadano honesto dejó una huella profunda en la comunidad de San Juan.
El profesor Julio César del Cristo Santiago, conocido por su integridad y dedicación, falleció el 29 de junio de 2026. Su muerte ha causado un gran pesar en la comunidad, que lo recuerda como un gran educador y un ciudadano ejemplar. Su legado perdurará en la memoria de aquellos que tuvieron el privilegio de ser sus alumnos.

