Ucrania enfrenta una ola de calor sin precedentes, con temperaturas históricamente altas que afectan al país mientras continúa la ofensiva rusa. Este domingo, la ciudad de Leópolis registró un nuevo récord de 35.8 grados centígrados, superando en tres grados el máximo anterior de 1963. Otras localidades, como Úzhgorod, Lutsk, Rivne y Odesa, también reportaron temperaturas récord de entre 36 y 38 grados.
Los residentes de Leópolis buscan alivio en fuentes públicas, mientras las autoridades han desplegado aspersores de agua y camiones cisterna para enfriar las calles y evitar daños en las vías del tranvía. En Odesa, miles de personas acuden a las playas a pesar de los cierres oficiales y de la reciente muerte de una bañista durante ataques aéreos rusos.
El uso intensivo de aire acondicionado ha puesto una presión adicional sobre la red eléctrica, que ya sufre daños significativos por años de ataques a infraestructuras. Los productores de energía solar están ayudando a mitigar el déficit, pero las compañías eléctricas han instado a la población a reducir el consumo, implementando cortes de emergencia en al menos dos regiones.
Serguí Kovalenko, director de la empresa eléctrica Yasno, advirtió que el calor representa una prueba seria para equipos que han estado operando en condiciones de guerra durante más de cuatro años. El operador de la red energética, Ukrenergo, ha señalado que una escalada de ataques rusos podría resultar en apagones de hasta cinco horas diarias en todo el país.
El calor también ha aumentado el riesgo de incendios, especialmente en áreas afectadas por ataques aéreos rusos, como Dnipró y Zaporiyia, donde se reportaron muertes recientes. Un agricultor de la región de Jersón mencionó que los incendios amenazan los campos agrícolas, dificultando el acceso de los bomberos debido al riesgo de ataques con drones.
Las condiciones climáticas adversas también impactan a las tropas en el frente, donde deben lidiar con incendios provocados por explosiones. Los soldados enfrentan dificultades para hidratarse, ya que los suministros son limitados y deben racionar el agua, a veces con apenas medio litro al día.
A pesar de estos desafíos, el clima soleado permite el uso continuo de drones kamikaze para repeler ataques y atacar la logística militar, mientras ambos bandos luchan por la iniciativa. Los meteorólogos anticipan que la ola de calor comenzará a disminuir a finales de la semana, aunque se prevé que julio sea más cálido de lo habitual.
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