El Gobierno de Israel anunció este domingo que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) destruyeron un túnel del grupo Hezbolá en el sur del Líbano, específicamente cerca de la aldea de Majdal Zoun. La operación, parte de la Operación Closing Verse, fue confirmada por el primer ministro Benjamín Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz.
Según la declaración oficial, el túnel tenía más de 200 metros de longitud y más de 25 metros de profundidad. En su interior, se encontraron cientos de armas y varios silos de lanzamiento, que estaban destinados a atacar el territorio israelí y a sus ciudadanos.
El Gobierno israelí también notificó a Estados Unidos y al representante estadounidense en Líbano sobre la operación antes de llevarla a cabo. Esto refleja la importancia de la coordinación internacional en este tipo de acciones militares.
Netanyahu y Katz afirmaron que las operaciones militares en la región continuarán. «Los comandantes y combatientes de las FDI permanecerán en la zona de seguridad del sur del Líbano y seguirán destruyendo infraestructura terrorista», indicaron.
El ataque se produjo dos días después de que se firmara un acuerdo marco entre Israel y Líbano, mediado por EE.UU., que busca establecer una hoja de ruta hacia una «paz y seguridad duraderas». Este contexto resalta la complejidad de la situación en la región.
Las acciones de las FDI buscan salvaguardar la seguridad de los ciudadanos israelíes y eliminar las amenazas provenientes del norte. La situación en el sur del Líbano sigue siendo tensa y vigilada de cerca por las autoridades israelíes.
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