La constitución de la República Dominicana establece claramente quiénes son dominicanos, pero es necesario frenar la búsqueda de compatriotas en el extranjero. Se ha observado un afán por otorgar nacionalidad a personas sobresalientes basándose en la ascendencia, lo que ha generado críticas de países vecinos.
Ser dominicano trasciende la mera nacionalidad; es un sentimiento y un orgullo construido a través de la historia, la música, la gastronomía y nuestra forma de ser. Esta identidad se forja con el tiempo y el conocimiento de nuestras raíces culturales.
Identidad y orgullo nacional
La República Dominicana, como media isla, destaca por su vocación de trabajo y humildad. La grandeza de nuestra nación radica en el amor y la devoción que sentimos hacia Dios y la Virgen de la Altagracia.
Es fundamental unirnos en torno a figuras como Juan Pablo Duarte y nuestros héroes, promoviendo el trabajo creativo y el amor por lo nuestro. La identidad dominicana debe ser valorada y defendida.
Debemos ser autosuficientes y evitar la creación de dominicanos que no comparten nuestro sentimiento de pertenencia, ya que esto puede llevar a la búsqueda de beneficios personales. La autenticidad de nuestra nacionalidad es un aspecto que debe ser preservado.
En conclusión, la identidad dominicana es un patrimonio que debemos cuidar y valorar, evitando caer en la tentación de ampliar el concepto de nacionalidad de manera indiscriminada.

