Durante la 56 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), el canciller de República Dominicana, Roberto Álvarez, afirmó que la región enfrenta desafíos significativos en áreas como tecnología, seguridad, energía y desigualdad, que requieren una mayor cooperación entre los países.
Álvarez destacó la necesidad de que las naciones de las Américas pasen del diálogo a acciones concretas para abordar de manera conjunta estos problemas comunes. «El diálogo sigue siendo nuestra herramienta más valiosa, pero sólo adquiere sentido cuando se traduce en acción», enfatizó el ministro de Relaciones Exteriores.
El canciller recordó que América es una de las regiones más desiguales del mundo, lo que genera brechas que afectan la estabilidad política y debilitan la confianza de la ciudadanía en las instituciones. También mencionó el crimen transnacional, señalando que delitos como el narcotráfico y el tráfico ilegal de armas representan una amenaza para la autoridad de los Estados y la convivencia democrática.
«Para República Dominicana, enfrentarlos y derrotarlo constituyen una prioridad nacional», afirmó Álvarez, quien subrayó la necesidad de una cooperación regional más moderna y efectiva para fortalecer las capacidades de inteligencia y rastrear armas ilegales.
El canciller también abordó el desafío energético que enfrenta el hemisferio, especialmente el Caribe, que depende de combustibles importados que encarecen sus economías. Destacó el potencial de las Américas en energías renovables, sugiriendo que la transición hacia fuentes limpias puede ser clave para la competitividad y la soberanía de los países.
«Nuestro hemisferio posee algunas de las mayores reservas de recursos energéticos renovables del planeta», indicó, lamentando que solo se aproveche una fracción de ese potencial. Además, se refirió a la importancia de desarrollar capacidades propias en inteligencia artificial y establecer marcos regulatorios que permitan aprovechar sus beneficios sin aumentar las desigualdades existentes.
Álvarez también hizo hincapié en la emergencia climática, que afecta a los países insulares y costeros, especialmente ante desafíos como el sargazo. Aunque destacó que el continente cuenta con más democracia que en cualquier otro momento de su historia, reconoció que persisten retos que impactan negativamente este derecho.
El canciller subrayó que nada justifica el debilitamiento de la democracia ni la restricción de los derechos humanos, haciendo un llamado a no permanecer indiferentes ante la persecución de voces disidentes y la existencia de presos políticos. «La defensa de la democracia, de los derechos humanos y del Estado de derecho seguirán siendo una responsabilidad esencial de esta organización», concluyó.

