La cantante estadounidense Katy Perry ofreció un espectáculo deslumbrante en el festival Son do Camiño, en Santiago, donde interpretó sus grandes éxitos y presentó su nuevo single, ‘Watch it burn’, en un recital de más de una hora y media. Más de 42,000 personas asistieron a la primera jornada del festival, celebrado en el Monte do Gozo.
Perry, conocida como la ‘reina del Camp’, sorprendió con una producción innovadora y un despliegue visual en blanco absoluto, acompañada de un grupo de bailarines y músicos. Desde el inicio, logró captar la atención del público con su energía y carisma.
La artista comenzó su actuación con ‘California Gurls’, mientras un grupo de forzudos animaba el ambiente. Vestida con una camisa blanca que decía ‘I am not a robot’, una corbata con la bandera estadounidense y medias a juego, interactuó con un escenario lleno de pantallas.
Durante el concierto, Katy se dirigió a sus fans en castellano, elogiando Galicia y su catedral, que había visitado antes del evento. También hizo referencias a su experiencia en la carrera espacial con Jeff Bezos, presentando astronautas en el escenario.
Con temas como ‘Space Odissey’, ‘Dark horse’ y ‘ET’, la cantante desafió la gravedad y mantuvo al público entusiasmado. Cerró la primera parte del show con ‘Part of me’, ‘I’m his he’s mine’ y ‘Bon appétit’.
En la segunda parte, presentó temas de su próximo disco, comenzando con ‘Bandaids’ y, en primicia, ‘Watch it burn’. Con un toque rockero, quemó una tablet y continuó con ‘Heads will roll’, que hizo vibrar al público.
Los éxitos ‘Legendary Lovers’, ‘The one that got away’ y ‘Thinking of you’ mantuvieron la energía alta, mientras el público coreaba en apoyo a la artista. Perry también incluyó clásicos como ‘Hot n Cold’ y ‘I kissed a girl’.
En un momento atrevido, se metió en una botella de plástico gigante y se lanzó al público. La diversión continuó con ‘Harleys in Hawaii’ y remixes de su último disco, ‘143’.
El concierto culminó con ‘Fireworks’, donde Katy roció al público con espuma de crema solar antes de despedirse lanzándose a una colchoneta, dejando a los asistentes extasiados y coreando su nombre.

