Veintiséis departamentos de Francia, incluida la capital, estarán en vigilancia naranja este jueves debido a una ola de calor que podría llevar las temperaturas hasta los 40 grados. El servicio meteorológico Météo-France advierte que las temperaturas seguirán en aumento hasta el fin de semana, momento en el que se prevén las temperaturas más altas.
Este fenómeno se debe a la llegada de aire cálido proveniente del norte de África, que también está afectando a otras regiones de Europa. Se trata del segundo episodio de calor que enfrenta el país este año, después del registrado a finales de mayo, aunque este es el primero que se clasifica oficialmente como ola de calor, ya que se superará la media cotidiana de 23.6 grados.
Ante esta situación, se han implementado varias medidas. El Ministerio de Educación ha decidido retrasar algunas pruebas de acceso a la universidad en las áreas donde las temperaturas sean excepcionalmente altas.
Además, la eléctrica EDF reducirá la actividad de sus centrales nucleares en el valle del Ródano, una de las zonas más afectadas por el calor. Por su parte, la compañía pública de ferrocarriles SNCF ha cancelado algunos trenes que no cuentan con climatización.
Las autoridades continúan monitoreando la situación y emitiendo alertas para garantizar la seguridad de la población durante este evento climático extremo.

