El aspirante presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Francisco Javier García, propuso este miércoles la creación del Fondo de Garantía para las Inversiones de la Diáspora Dominicana, con un monto inicial de RD$20,000 millones. García afirmó que ganará las próximas elecciones y que uno de sus compromisos será implementar esta iniciativa, que busca atender una deuda histórica con los dominicanos que han emigrado por razones económicas.
La propuesta fue presentada durante un acto masivo en Nueva York, donde juramentó a su equipo de campaña, que incluye a casi toda la dirigencia del PLD en la ciudad. Entre los juramentados destacan figuras como Frank Cortorreal, Emiliano Pérez Espinosa y Pedro Pablo Zorrilla.
García subrayó que el monto propuesto para el fondo representa apenas el 3% de las remesas que recibe el país, las cuales considera la espina dorsal de la economía dominicana. “Sin esas remesas, posiblemente hubiésemos colapsado”, enfatizó el político.
El exministro de Turismo destacó que muchos dominicanos en el exterior desean regresar y aportar al país, pero las condiciones actuales les impiden hacerlo. Se comprometió a crear las bases para facilitar este proceso y permitir que los dominicanos de la diáspora puedan invertir el capital acumulado en el extranjero.
García se comprometió a trabajar con su equipo económico para que en el presupuesto de 2029 se consigne una partida equivalente al 3% de las remesas, que serviría como fondo de garantía para inversiones. Explicó que los dominicanos en el exterior no tienen acceso a préstamos bancarios, lo que hace necesaria la creación de mecanismos que les permitan acceder a créditos.
El aspirante presidencial aclaró que el fondo no se entregará directamente a la diáspora, sino que servirá como garantía para que puedan obtener préstamos para establecer negocios en el país. Aseguró que se buscarán acuerdos con los bancos para ofrecer tasas preferenciales, ya que el Gobierno asumiría el riesgo de los préstamos.
García concluyó que su propuesta es una forma de devolver a la diáspora algo a cambio de las remesas que envían, permitiendo que puedan realizar inversiones en su país de origen.

