El asesino en serie de Gilgo Beach, Rex Heuermann, fue sentenciado este miércoles en Nueva York a tres cadenas perpetuas y 100 años de prisión adicionales tras admitir haber matado a ocho mujeres durante casi dos décadas. Este caso ha impactado a Estados Unidos y se considera un cierre significativo para una larga investigación.
Heuermann, de 62 años, aceptó en abril su culpabilidad en siete cargos de asesinato y se declaró responsable de una octava muerte, como parte de un acuerdo con las autoridades para evitar un juicio. Durante la audiencia, el juez del condado de Suffolk, Timothy Mazzei, permitió que los familiares de las víctimas expresaran su dolor y rabia hacia el asesino.
Al ser cuestionado sobre si lamentaba sus acciones, Heuermann respondió afirmativamente, aunque se mantuvo en silencio respecto a sus crímenes. El juez lo calificó de «hombre asqueroso, despreciable y pequeño», destacando la gravedad de sus actos.
El caso de Gilgo Beach comenzó en 2010, cuando se buscaba a una mujer desaparecida en Long Island y se descubrieron varios cadáveres en la costa. La mayoría de las víctimas fueron identificadas como mujeres que trabajaban como prostitutas, desaparecidas entre 1993 y 2010.
Las víctimas identificadas por Heuermann incluyen a Melissa Barthelemy, Megan Waterman, Amber Lynn Costello, Maureen Brainard-Barnes, Jessica Taylor, Sandra Costilla y Valerie Mack. Además, se incluyó a Karen Vergata, cuyo cuerpo fue encontrado años después de su desaparición en 1996.
La condena de Heuermann es simbólica, ya que el acuerdo asegura que no volverá a la sociedad. La sentencia incluye tres cadenas perpetuas y cuatro sentencias de 25 años, tal como solicitó la Fiscalía.
Después de anunciar la pena, el juez pidió a los alguaciles que lo sacaran de la sala, lo que provocó aplausos entre los familiares de las víctimas. Heuermann, quien trabajaba como arquitecto y vivía en un barrio residencial, fue arrestado en 2023 gracias a pruebas de ADN encontradas en la escena del crimen.
La investigación reveló que Heuermann era metódico y cometió varios asesinatos en su hogar mientras su familia estaba fuera. Su esposa se divorció de él tras su arresto, y las autoridades han aclarado que no hay evidencia de que su familia estuviera involucrada en los crímenes.
El caso de Gilgo Beach ha sido objeto de atención mediática y ha inspirado documentales, así como la película ‘Lost Girls’, estrenada en 2020.

