El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió perdón a las mujeres desplazadas por la violencia de las pandillas en Haití, lamentando no haber logrado movilizar al mundo para aliviar su sufrimiento. Durante su visita a una escuela en Puerto Príncipe que alberga a más de 1.250 desplazados, Guterres escuchó las historias de vida de estas mujeres, quienes llevan casi dos años en condiciones precarias.
Una de las mujeres compartió su experiencia, recordando que llegó con sus cuatro hijos el 13 de noviembre de 2024 y que lo perdió todo. Describió las difíciles condiciones de vida, con hasta 50 personas por aula y la falta de privacidad, mientras otra mujer mencionó las plagas que afectan a los niños, quienes no tienen acceso a la educación.
Guterres expresó su disculpa por no haber podido movilizar a la comunidad internacional y lamentó que el plan de ayuda humanitaria de la ONU para 2026, que asciende a 880 millones de dólares, esté financiado en menos de una cuarta parte. Estas mujeres son parte de las aproximadamente 1.5 millones de personas desplazadas debido a la violencia de las pandillas, que han incrementado los asesinatos, secuestros y reclutamientos forzosos de niños.
Cerca de la mitad de la población de Haití, que cuenta con unos 11 millones de habitantes, enfrenta grave inseguridad alimentaria. Guterres hizo un llamado a la comunidad internacional, instando a no mirar hacia otro lado y a apoyar a Haití en este momento crítico.
Los desplazados del campamento «Colombie» también hicieron sentir su voz, pidiendo regresar a sus hogares, mientras Guterres, tras aterrizar en Haití, expresó su solidaridad al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé.
Durante su visita, Guterres recorrió las calles de la capital en un vehículo blindado y se detuvo en el campamento Vertières, donde se encuentran los primeros contingentes de la nueva Fuerza de Represión de las Pandillas (FRG). Esta fuerza, que reemplaza a la criticada Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad, podrá contar con hasta 5,500 efectivos, incluyendo policías y militares.
Las operaciones de las fuerzas del orden, que incluyen la policía haitiana y ataques con drones por empresas extranjeras, han logrado frenar la expansión de las bandas que controlan el 90% de la capital. Sin embargo, la violencia ha dejado al menos 2,300 muertos, 1,100 heridos y 99 secuestros desde el inicio del año, según el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk.
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