El presidente de Rusia, Vladimir Putin, convocó oficialmente este martes las elecciones legislativas que se llevarán a cabo el próximo 20 de septiembre, en medio de una caída en su popularidad y un descenso en la intención de voto del partido oficialista Rusia Unida.
Putin, quien fue reelegido en 2024 para un nuevo mandato de seis años, firmó el decreto que inicia el proceso electoral para renovar la Duma Estatal, la Cámara Baja del Parlamento ruso. Las encuestas recientes indican que el respaldo al partido gobernante se sitúa por debajo del 30%, acercándose a los niveles más bajos en años.
Entre las razones de esta disminución se encuentran el cansancio de la población por la guerra en Ucrania, los constantes ataques con drones, el aumento del costo de vida y las interrupciones del servicio de internet en varias regiones. Además, muchos ciudadanos responsabilizan a los legisladores oficialistas por las restricciones digitales y las limitaciones en redes sociales, lo que ha generado malestar.
A medida que Rusia Unida pierde apoyo, algunos sectores de la oposición, como el partido Nueva Gente, han visto un aumento en su aceptación al criticar las restricciones impuestas por el Gobierno. Aunque Putin defiende estas acciones por razones de seguridad nacional, expertos consideran que no están directamente relacionadas con la efectividad de los ataques ucranianos.
La incertidumbre sobre el conflicto bélico, el desempeño económico y el control de las comunicaciones digitales ha llevado a Rusia Unida a retrasar la presentación de su programa electoral. El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, afirmó que la intención de voto de Rusia Unida ronda apenas el 22%, una cifra significativamente menor al casi 50%% obtenido en las elecciones de 2021.
A pesar de esta situación, el partido oficialista cuenta con una amplia estructura de apoyo, incluyendo empleados públicos y miembros de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, expertos y medios independientes advierten que Rusia Unida enfrenta serias dificultades para mantener su mayoría constitucional en la Duma.
El resultado electoral dependerá de la participación de los votantes y de la capacidad del Kremlin para movilizar a su base. También se prevé que las denuncias sobre irregularidades o manipulación de resultados vuelvan a ser un tema central durante el proceso electoral.
Las autoridades rusas han intensificado la presión sobre Yábloko, el único partido opositor legal que se opone a la intervención militar en Ucrania. Activistas de esta organización han sido detenidos o catalogados como extremistas, lo que limita su participación en las elecciones.
A medida que se aproxima la fecha de las elecciones, el Kremlin enfrenta un panorama complicado marcado por el desgaste político y el creciente descontento social. Estas votaciones serán una prueba clave para evaluar el respaldo a Putin y a Rusia Unida en un contexto de encuestas desfavorables.

