El envejecimiento de la población en la República Dominicana representa uno de los mayores retos sociales y económicos para las próximas décadas, afectando la sostenibilidad del sistema de pensiones, la capacidad productiva de la economía y la estabilidad de las finanzas públicas. La preocupación se centra en que muchos trabajadores consideran insuficientes los recursos que recibirán al llegar a la edad de retiro, lo que genera descontento en la sociedad.
Los especialistas coinciden en que es urgente abordar esta problemática, cuya reforma se discute actualmente en las cámaras legislativas. Posponer soluciones podría intensificar el descontento social, similar a lo que ha ocurrido en otros países de la región con crisis previsionales.
Retos del sistema de pensiones
El envejecimiento poblacional se agrava con la desaceleración del crecimiento de la fuerza laboral, impulsada por la alta informalidad económica. Cada vez más trabajadores operan al margen de los registros formales, lo que limita el número de contribuyentes al sistema y, por ende, su capacidad para sostener a una población envejecida.
Además, el aumento en la esperanza de vida y los avances en salud prolongan el tiempo durante el cual los ciudadanos requieren pensiones y servicios médicos. Esto ha llevado a propuestas para incrementar las contribuciones al sistema o revisar otros parámetros de financiamiento para compensar los efectos de la inflación y choques económicos.
El Presupuesto General del Estado deberá destinar más recursos a la atención sanitaria y social de los adultos mayores, corrigiendo desequilibrios acumulados durante años. Este fenómeno no es exclusivo de la República Dominicana, ya que economías avanzadas también enfrentan desafíos similares debido a la menor tasa de natalidad y a la reducción de la fuerza laboral.
Impacto en el crecimiento económico
Estudios muestran que existe una relación entre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), el crecimiento poblacional y la expansión de la fuerza laboral. La disminución en el crecimiento de la población activa tiende a reducir el potencial de crecimiento económico.
En la República Dominicana, la Tasa Global de Fecundidad se sitúa en un promedio de 2.22 hijos por mujer, ligeramente por encima del nivel de reemplazo poblacional. La esperanza de vida ha aumentado, alcanzando un promedio de 74.7 a 75.1 años, con una notable diferencia de género.
El envejecimiento poblacional ejerce presión sobre el sistema de protección social, y la expansión del empleo informal dificulta la incorporación de nuevos cotizantes. Esto plantea la necesidad de revisar las tasas de contribución y aumentar la participación del Estado en el financiamiento del sistema de pensiones.
La experiencia europea muestra que una parte significativa del consumo de los adultos mayores depende de transferencias públicas, lo que ha llevado a que la sostenibilidad financiera de estos programas sea una preocupación para los gobiernos. Si la informalidad continúa en aumento en la República Dominicana, las proyecciones del sistema de pensiones se volverán más difíciles de sostener.

