El Teatro Caupolicán, ubicado en la calle San Diego de Santiago de Chile, es un ícono arquitectónico y cultural que ha sido testigo de importantes eventos históricos desde su inauguración en 1936. Este teatro, diseñado por el arquitecto Brescia Camilo Carani, destaca por su estilo Art Déco y ha albergado memorables historias a lo largo de casi un siglo.
Uno de los momentos más significativos en la historia del Caupolicán ocurrió el 27 de mayo de 1965, cuando más de mil personas se reunieron para expresar su solidaridad con la República Dominicana, que enfrentaba una crisis tras la llegada de 42,000 marines estadounidenses a Santo Domingo. La convocatoria no fue para un espectáculo, sino para manifestar apoyo a un país que sufría a miles de kilómetros de distancia.
En ese contexto, Caonabo Javier Castillo, delegado del gobierno constitucionalista dominicano, y José Gómez Cerda, líder obrero, se presentaron en el escenario del Caupolicán. Ambos, con una sólida formación en la doctrina social de la Iglesia, abogaban por el retorno a la legalidad tras el derrocamiento de la Constitución de 1963.
El respaldo de la Democracia Cristiana chilena fue crucial para desmentir la narrativa de un «complot comunista» que circulaba en los medios de comunicación de la época. En el Caupolicán, se formó un mosaico de indignación civil donde diversas figuras representaron la voz de la clase trabajadora y la juventud universitaria chilena, que ya recolectaba ayuda para la isla caribeña.
Cuando Castillo tomó la palabra, el silencio en el teatro fue absoluto. Con una elocuencia notable, explicó que en Santo Domingo las armas estaban en manos de civiles, mientras que Gómez Cerda describió la dureza de los combates en las calles coloniales, donde los sindicalistas luchaban junto al pueblo.
El impacto de esta reunión resonó en el Palacio de La Moneda, donde el presidente Eduardo Frei Montalva recibió a la delegación dominicana y se opuso a la intervención militar en Santo Domingo. Este acto de solidaridad fue un claro reflejo del apoyo de la sociedad chilena hacia la lucha dominicana.
Recientemente, se conversó con José Gómez Cerda, quien recordó con firmeza aquel acontecimiento histórico. Su testimonio, junto al legado del Teatro Caupolicán, sigue vivo en la memoria colectiva, simbolizando la conexión entre Chile y la República Dominicana en un momento crucial de sus historias.

