El senador Antonio Taveras renunció al Partido Revolucionario Moderno (PRM) en mayo, lo que desató una serie de críticas por parte de miembros de la organización y comunicadores, quienes, según él, están poniendo en riesgo la democracia en el país. Taveras considera que los ataques en su contra son parte de una estrategia política que recuerda épocas de represión histórica.
El senador, quien se ha manifestado como un defensor de la transparencia, comparó la situación actual con el “Foro Público” de la era de Trujillo, un medio que se utilizaba para desacreditar a figuras públicas. Aseguró que nunca había visto un ataque tan coordinado contra un ciudadano que decide dejar un partido político.
Las renuncias a partidos políticos son comunes en la historia dominicana, como lo ejemplifican figuras como Francisco Augusto Lora y Juan Bosch, quienes también abandonaron sus respectivas organizaciones. Taveras enfatizó que su decisión no fue impulsada por el enojo, sino que fue una elección reflexionada.
En marzo de 2024, Taveras fue nuevamente presentado como candidato a senador por la provincia Santo Domingo, respaldado por el presidente Luis Abinader y el PRM, destacando su trayectoria legislativa. Su candidatura resultó en ser el senador más votado del país, superando incluso al candidato presidencial del PLD.
A pesar de su éxito electoral, Taveras no se considera un miembro del partido que lo postuló, ya que su candidatura fue el resultado de una alianza estratégica. Este tipo de alianzas son comunes en la política dominicana, donde los partidos buscan maximizar sus oportunidades de ganar.
Sin embargo, los ataques hacia Taveras han sido intensos, con acusaciones de doble moral y deslealtad. Los miembros del PRM han llegado a solicitarle que renuncie a su curul, argumentando que esta le pertenece al partido y no al individuo, lo que Taveras considera una forma de tortura moral.
Es importante recordar que, en el pasado, senadores del PLD renunciaron sin abandonar sus curules, lo que subraya que la posición corresponde al individuo y no al partido. Taveras también mencionó el caso del senador Iván Silva, quien dejó el PRM en 2024, lo que debilitó al partido en su momento.
La situación actual refleja un lado oscuro de la democracia dominicana, donde los ataques desmedidos pueden tener consecuencias graves. Taveras advirtió que la historia muestra que estas prácticas de desprestigio han sido características de gobiernos represivos, y que el silencio de las autoridades del PRM ante estos ataques puede interpretarse como complicidad.
Finalmente, Taveras hizo un llamado a la reflexión sobre el impacto de estas actitudes en la política dominicana, destacando que el odio y la falta de tacto pueden tener repercusiones en futuras alianzas y decisiones electorales dentro del PRM.

