La campaña presidencial en Colombia se intensifica a medida que se acerca la segunda vuelta electoral, programada para el 21 de junio, con un creciente enfrentamiento entre los candidatos Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Ambos han llevado sus diferencias más allá de la política, involucrando a los tribunales y a la opinión pública en una serie de acusaciones mutuas.
A nueve días de la votación, Cepeda ha anunciado una denuncia penal ante la Fiscalía General de la Nación y la Corte Penal Internacional contra De la Espriella, a quien acusa de delitos como concierto para delinquir agravado, financiación del terrorismo y enriquecimiento ilícito. El candidato de izquierda sostiene que hay pruebas que lo vinculan con grupos paramilitares asociados a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
De la Espriella, por su parte, ha rechazado las acusaciones y ha denunciado una supuesta red de compra de votos para beneficiar a Cepeda. Además, afirmó haber alertado a autoridades estadounidenses sobre presuntos vínculos entre el entorno de Cepeda y el narcotráfico, afirmaciones que han sido desmentidas por varios políticos mencionados.
El jefe de debate de De la Espriella, Mauricio Gómez Amín, calificó las acciones judiciales de Cepeda como un acto de «desespero» ante la proximidad de la votación. Aseguró que la candidatura conservadora se mantiene en una posición favorable en las encuestas internas.
La confrontación también se ha trasladado a los tribunales por el uso de símbolos patrios en la campaña. Una decisión inicial limitó el uso de la bandera nacional y otros símbolos oficiales en las actividades de De la Espriella, pero esta medida fue revocada posteriormente por la Corte Suprema de Justicia.
Mientras tanto, Cepeda ha recibido el respaldo del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), lo que refuerza su coalición y su estrategia de ampliar alianzas. Al recibir este apoyo, hizo un llamado a construir consensos más allá de las diferencias ideológicas y subrayó la importancia de impulsar reformas en justicia social, lucha contra la corrupción, defensa de los derechos humanos y consolidación de la paz.
La elección del 21 de junio se considera una de las más polarizadas en años recientes, y será determinante para el futuro político de Colombia, ya sea continuando con el rumbo del presidente Gustavo Petro o adoptando una agenda más conservadora bajo el liderazgo de De la Espriella.
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