Un estudio reciente de la Escuela del Clima de Columbia revela que los robles detienen su crecimiento a mediados del verano, a pesar de continuar con la fotosíntesis. Este hallazgo, publicado en la revista ‘Science Advances’, indica que la relación entre la fotosíntesis y el crecimiento de los árboles no es tan directa como se pensaba.
El almacenamiento de carbono a largo plazo que proporcionan los bosques depende de la capacidad de los árboles para convertir el carbono absorbido mediante la fotosíntesis en nueva madera. Sin embargo, la investigación sugiere que una mayor absorción de carbono no necesariamente se traduce en un incremento en la producción de madera.
Los investigadores, liderados por el ecoclimatólogo Mukund Palat Rao, encontraron que parte del carbono absorbido se utiliza para producir follaje o en procesos metabólicos de corta duración, lo que limita la cantidad de carbono almacenado en los bosques. Esto contradice la creencia común de que si hay fotosíntesis, también hay crecimiento.
Durante la fotosíntesis, las plantas absorben dióxido de carbono (CO2) del aire y, utilizando la luz solar, lo convierten en azúcares, liberando oxígeno a la atmósfera. El carbono se incorpora a la biomasa leñosa del árbol, pero también se distribuye en el follaje y los frutos.
El carbono almacenado en la biomasa leñosa puede tardar décadas o incluso siglos en reingresar a la atmósfera, lo que lo convierte en un importante sumidero de carbono. Esta dinámica resalta la necesidad de comprender mejor cómo se relacionan la fotosíntesis y el crecimiento de los árboles.
Implicaciones climáticas
El descubrimiento tiene importantes implicaciones para los modelos climáticos actuales, que asumen que un aumento en la fotosíntesis resultará en un mayor crecimiento de los árboles. Rao enfatiza que este no es necesariamente el caso, lo que podría afectar las proyecciones sobre cómo los bosques almacenarán carbono a largo plazo.
Comprender esta relación es fundamental para evaluar el papel de los bosques en la mitigación del cambio climático. La investigación destaca la complejidad de los procesos biológicos involucrados en el ciclo del carbono y la necesidad de ajustar las expectativas sobre la capacidad de los árboles para almacenar carbono en el futuro.

