Las tres candidatas latinoamericanas a suceder a António Guterres como secretario general de la ONU, Michelle Bachelet (Chile), María Fernanda Espinosa (Ecuador) y Rebeca Grynspan (Costa Rica), coincidieron en un debate este martes en Ginebra sobre la necesidad urgente de renovación en la organización, que desde su creación en 1945 solo ha tenido hombres en su principal cargo.
Espinosa enfatizó que la ONU está en crisis y necesita un líder que no solo gestione el declive, sino que sea valiente para transformar la organización. «Necesitamos un secretario general que hable con valentía, escuche con humildad y devuelva a los países un sentido compartido de propósito», afirmó.
Bachelet, expresidenta de Chile, se comprometió a ser «una secretaria general independiente» y a mediar en conflictos, insistiendo en el derecho internacional. Aseguró que reformará la organización para hacerla más ágil y eficiente a través del diálogo y la construcción de consensos.
Por su parte, Grynspan, quien fue vicepresidenta de Costa Rica, se postuló para suceder a Guterres a partir de 2027, argumentando que «la paz está en peligro y la confianza en la ONU se está erosionando». Se describió como «hija de la paz», recordando la historia de sus padres, refugiados de la Segunda Guerra Mundial.
Durante el debate, las candidatas compartieron su experiencia en el ámbito multilateral. Grynspan es actualmente secretaria general de ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD), Bachelet fue directora ejecutiva de ONU Mujeres y Espinosa presidió la Asamblea General de Naciones Unidas entre 2018 y 2019.
A pesar de su consenso sobre la necesidad de una mujer latinoamericana en el cargo, también hay otros candidatos en la carrera: el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), y el expresidente de Senegal Macky Sall.
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