Karim Khan, fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) desde 2021, enfrenta una crisis tras una investigación por presunta conducta sexual indebida que ha llevado a su suspensión temporal. Su gestión ha estado marcada por decisiones históricas y tensiones geopolíticas, especialmente tras la orden de arresto emitida en marzo de 2023 contra el presidente ruso, Vladimir Putin, por la deportación ilegal de menores ucranianos. La situación se complica con acusaciones de conducta inapropiada y la reacción de Estados Unidos e Israel a sus investigaciones sobre crímenes de guerra.
Nacido en Escocia en 1970, Khan ha tenido una destacada carrera en la justicia internacional, habiendo trabajado en tribunales para la antigua Yugoslavia y Ruanda, así como en la defensa de figuras como el expresidente liberiano Charles Taylor. Antes de asumir en la CPI, lideró el equipo de investigación de la ONU sobre los crímenes del Estado Islámico en Irak, lo que le valió su elección como fiscal jefe en febrero de 2021.
Al asumir el cargo, heredó investigaciones complejas sobre Afganistán y Palestina, que son de gran sensibilidad política. Su gestión cobró notoriedad internacional tras la invasión rusa de Ucrania, cuando la CPI emitió una orden de arresto contra Putin, lo que elevó su perfil y atrajo presiones desde Moscú.
La guerra en Gaza también ha aumentado su protagonismo, llevando a Khan a solicitar órdenes de arresto contra líderes israelíes por presuntos crímenes de guerra. Esta acción provocó una fuerte reacción de Israel y sanciones por parte de Estados Unidos, que, aunque apoyó la investigación sobre Ucrania, se opuso a las acciones contra Israel.
Las acusaciones de conducta sexual inapropiada surgieron de una empleada de la Fiscalía, a lo que Khan respondió rechazando los señalamientos y denunciando una campaña en su contra. A pesar de su defensa, decidió apartarse temporalmente del cargo mientras se llevaban a cabo las investigaciones.
Las pesquisas han generado opiniones divididas; una investigación de la ONU encontró elementos que respaldaban las acusaciones, mientras que un panel independiente determinó que las pruebas no cumplían con el estándar jurídico para establecer conducta indebida. Esta controversia ha intensificado las tensiones entre los Estados miembros de la CPI.
Recientemente, la Mesa de la Asamblea de los Estados Partes decidió suspender temporalmente a Khan y someter su permanencia a votación entre los 125 países miembros, aunque aún no se ha fijado una fecha para ello. La posibilidad de su destitución sigue abierta.
Con 56 años, Karim Khan ha dejado una huella significativa en la CPI, siendo visto por algunos como un defensor de la justicia internacional en contextos difíciles, mientras que otros critican sus decisiones por generar tensiones diplomáticas. Su nombre ya está asociado a una de las crisis más importantes que ha enfrentado el tribunal desde su creación en 2002.
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