Un migrante de origen georgiano, identificado como Mamuka Artmeladze, falleció mientras estaba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en un centro de detención de Luisiana. Este incidente marca la segunda muerte en menos de dos meses en este centro, que ha sido criticado por sus condiciones de reclusión.
Artmeladze, de 43 años, fue encontrado inconsciente el 4 de junio en el Centro Correccional Winn, ubicado en Winnfield. El personal del centro intentó reanimarlo antes de trasladarlo a un hospital cercano, donde fue declarado muerto poco después de su llegada. La causa del fallecimiento aún no ha sido determinada y se espera el resultado de la autopsia.
El migrante había estado detenido durante aproximadamente cuatro meses en el centro, que es administrado por la Oficina del Sheriff del Distrito de Winn y la empresa privada LaSalle Corrections. Según los registros migratorios, Artmeladze ingresó de manera irregular a Estados Unidos y fue arrestado en Alabama tras determinarse que no tenía autorización legal para permanecer en el país.
Con esta muerte, el número de personas fallecidas bajo custodia del ICE en lo que va del año asciende a 19, y representa el segundo deceso en el mismo centro desde abril. El primer caso correspondió a Alejandro Cabrera Clemente, un ciudadano mexicano de 49 años, quien murió el 11 de abril tras ser encontrado inconsciente durante una revisión de seguridad. Un informe forense indicó que su muerte fue por causas naturales relacionadas con problemas cardiovasculares.
Estos dos fallecimientos han reavivado las preocupaciones sobre las condiciones en los centros de detención migratoria en Estados Unidos. Recientes inspecciones y denuncias de organizaciones de derechos humanos han señalado problemas con la atención médica, condiciones sanitarias deficientes y presunto uso excesivo de la fuerza contra algunos detenidos.
El Centro Correccional Winn alberga actualmente a más de 1,500 migrantes y ha sido objeto de diversos informes que cuestionan la calidad de los servicios ofrecidos a las personas bajo custodia. A pesar de las críticas, el ICE ha rechazado las acusaciones de negligencia sistemática y asegura que mantiene protocolos de atención médica y seguridad para los detenidos.
Las investigaciones sobre las circunstancias de ambos fallecimientos continúan mientras se analiza la situación en el centro de detención.
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